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La NASA encuentra una gran cantidad de agua en la atmósfera de un exoplaneta

Al igual que los detectives que estudian las huellas dactilares para identificar al culpable, los científicos utilizaron los telescopios espaciales Hubble y Spitzer de la NASA para encontrar las “huellas dactilares” de agua en la atmósfera de un exoplaneta parecido en masa a Saturno caliente e hinchado a unos 700 años luz de distancia. Y, encontraron mucha agua. De hecho, el planeta, conocido como WASP-39b, tiene tres veces más agua que Saturno.

Aunque ningún planeta como este reside en nuestro sistema solar, WASP-39b puede proporcionar nuevos conocimientos sobre cómo y dónde se forman los planetas alrededor de una estrella, dicen los investigadores. Este exoplaneta es tan único que subraya el hecho de que cuantos más astrónomos aprendan sobre la complejidad de otros mundos, más aprenderá sobre sus orígenes. Esta última observación es un paso importante hacia la caracterización de estos mundos.

Aunque los investigadores predijeron que verían agua, se sorprendieron por la cantidad de agua que encontraron en este “Saturno caliente”. Debido a que WASP-39b tiene mucha más agua que nuestro vecino de anillos famosos, debe haberse formado de manera diferente. La cantidad de agua sugiere que el planeta en realidad se desarrolló lejos de la estrella, donde fue bombardeado por una gran cantidad de material helado. WASP-39b probablemente tuvo una historia evolutiva interesante al migrar, realizando un viaje épico a través de su sistema planetario y quizás borrando objetos planetarios en su camino.

“Necesitamos mirar hacia afuera para poder entender nuestro propio sistema solar”, explicó la investigadora principal Hannah Wakeford del Space Telescope Science Institute en Baltimore, y la Universidad de Exeter en Devon, Reino Unido. “Pero los exoplanetas nos muestran que la formación de planetas es más complicada y más confusa de lo que pensábamos que era. ¡Y eso es fantástico!”

Wakeford y su equipo pudieron analizar los componentes atmosféricos de este exoplaneta, que es similar en masa a Saturno pero profundamente diferente en muchos otros aspectos. Mediante la disección de la filtración de luz de las estrellas a través de la atmósfera del planeta en sus colores componentes, el equipo encontró evidencia clara de agua. Esta agua se detecta como vapor en la atmósfera.

Utilizando Hubble y Spitzer, el equipo ha capturado el espectro más completo posible de la atmósfera de un exoplaneta con la tecnología actual. “Este espectro es hasta ahora el mejor ejemplo que tenemos de cómo es una atmósfera clara de exoplanetas”, dijo Wakeford.

“WASP-39b muestra que los exoplanetas pueden tener composiciones muy diferentes a las de nuestro sistema solar”, dijo el coautor David Sing de la Universidad de Exeter. “Afortunadamente, esta diversidad que vemos en los exoplanetas nos dará pistas para descubrir todas las formas diferentes en que un planeta puede formarse y evolucionar”.

Ubicada en la constelación de Virgo, WASP-39b gira alrededor de una estrella silenciosa, similar al Sol, llamada WASP-39, una vez cada cuatro días. El exoplaneta se encuentra actualmente más de 20 veces más cercano a su estrella que la Tierra al Sol. Está bloqueado por mareas, lo que significa que siempre muestra la misma cara que su estrella.

Su temperatura del lado del día es un abrasador 1,430 grados Fahrenheit (776,7 grados Celsius). Los poderosos vientos transportan calor desde el otro lado del planeta, manteniendo el lado nocturno permanente casi tan caliente. Aunque se llama “Saturno caliente”, no se sabe que WASP-39b tenga anillos. En cambio, tiene una atmósfera hinchada que está libre de nubes a gran altitud, lo que permite a Wakeford y su equipo mirar hacia abajo en sus profundidades.

De cara al futuro, Wakeford espera utilizar el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, cuya inauguración está programada para 2019, para obtener un espectro aún más completo del exoplaneta. Webb podrá proporcionar información sobre el carbono atmosférico del planeta, que absorbe la luz en longitudes de onda infrarrojas más largas de lo que Hubble puede ver. Al comprender la cantidad de carbono y oxígeno en la atmósfera, los científicos pueden aprender aún más sobre dónde y cómo se formó este planeta.

El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto de cooperación internacional entre la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea). El Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland, administra el telescopio. El Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (STScI) en Baltimore lleva a cabo operaciones científicas de Hubble. STScI es operado para la NASA por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía, Inc., en Washington.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Pasadena, California, gestiona la misión del Telescopio Espacial Spitzer para la Dirección de Misión Científica de la NASA, Washington. Las operaciones científicas se llevan a cabo en el Centro de Ciencias Spitzer en Caltech en Pasadena. Las operaciones de la nave espacial se basan en Lockheed Martin Space Systems Company, Littleton, Colorado. Los datos se archivan en el Infrared Science Archive ubicado en IPAC en Caltech. Caltech maneja el JPL para la NASA.

Para obtener más información sobre el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, visite:

https://www.nasa.gov/hubble

Para obtener más información sobre el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, visite:

https://www.nasa.gov/spitzer

El instrumento CARMENES descubre su primer exoplaneta.

El proyecto CARMENES, impulsado por un consorcio de 11 instituciones alemanas y españolas, entre las que se encuentra el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) (España), ha descubierto su primer planeta fuera del Sistema Solar desde el telescopio de 3,5 m del Observatorio de Calar Alto en Almería, dependiente del CSIC y la Sociedad Max Planck. Los detalles del hallazgo aparecen publicados en la revista Astronomy & Astrophysics Letters.El instrumento ha observado una estrella enana muy próxima y la mitad de masiva que el Sol, en torno a la cual orbita un planeta bautizado como HD 147379 b, ligeramente más masivo que Neptuno. Este exoplaneta completa su órbita cada 86 días a una distancia que es solo una tercera parte de la que separa la Tierra del Sol. El planeta se encuentra dentro de la denominada zona de habitabilidad, que es la región en torno a una estrella donde las condiciones permiten la existencia de agua líquida.

Esquema del sistema planetario de GJ617A en comparación con el Sistema Solar. (Crédito: CARMENES)

“Este descubrimiento confirma las capacidades únicas de CARMENES para descubrir planetas en la zona de habitabilidad de estrellas poco masivas y esperamos que en el futuro podamos encontrar planetas aun menos masivos”, señala Víctor Sánchez Bejar, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias y uno de los miembros del grupo científico de este proyecto.Por su parte, Ignasi Ribas, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio, explica: “Es improbable que la vida pueda haberse desarrollado en este planeta porque probablemente carece de superficie sólida”. Y añade: “El exoplaneta, similar a Neptuno y que orbita en la zona habitable de una estrella muy próxima, no es de los más espectaculares, pero es el primero encontrado con CARMENES. Tenemos por delante un futuro de observaciones que, sin duda, darán sus frutos”.El descubrimiento confirma la eficiencia de CARMENES como instrumento diseñado para buscar planetas de tipo terrestre en la zona de habitabilidad.

“Los falsos positivos son habituales en la búsqueda de planetas extrasolares, y aquí emerge una de las fortalezas de CARMENES: al observar en el visible y en el infrarrojo podremos confirmar los hallazgos sin necesidad de otras comprobaciones. Ningún otro instrumento puede hacer esto”, señala Pedro J. Amado, investigador del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía y co-investigador principal de CARMENES.En España participan en el proyecto, que se prolongará al menos hasta el año 2020, el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC), que lo colidera y ha desarrollado el canal infrarrojo, el Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto de Astrofísica de Canarias y el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA). Ha obtenido financiación de la Sociedad Max-Planck, el CSIC, el Ministerio de Economía y Competitividad y la Junta de Andalucía, entre otros organismos.Esta publicación la firman los siguientes investigadores del IAC, que forman parte del grupo científico de CARMENES: Rafael Rebolo, Jonay I. González Hernández,Enric Pallé, Gregor Nowak, Lisa Nortman, Víctor J. Sánchez Béjar yPablo Redondo.

Créditos:ncyt

Descubierto el cordón umbilical de una estrella en formación.

Investigadores del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) han liderado el equipo científico que ha hecho el descubrimiento observando el objeto HD 100546. Se trata de una estrella joven en formación, con una edad de unos 7 millones de años y una masa intermedia (el doble de la masa solar), que posee un disco protoplanetario. Pertenece a la categoría de estrellas “Herbig Ae/Be” y es uno de los pocos objetos en los que se puede estudiar un sistema planetario en pleno proceso de formación. Estudios previos sugieren la existencia de un posible planeta, HD 100546b, localizado en el disco, a unas 50 UA de la estrella (1 UA, o Unidad Astronómica, es la distancia media Tierra-Sol). Más cercano a la estrella, a unas 10 UA, podría encontrarse un segundo candidato, HD 100546c.El autor principal del presente trabajo, el investigador del CAB Ignacio Mendigutía, lideró también un estudio previo sobre HD 100456 en el que se detectó un disco adicional muy cercano a la estrella central, el cual estaba separado del disco externo por un espacio entre ellos (gap), vacío de material. En ese estudio se obtuvo una tasa de acreción estelar (el ritmo al que la masa de la estrella crece) relativamente alto pese a que el disco interno no es muy masivo. La hipótesis que entonces plantearon Mendigutía y sus colaboradores fue que el disco interno estaba siendo “alimentado” de alguna manera desde el externo, permitiendo a la estrella crecer al ritmo observado.

Imagen de luz polarizada en el óptico. Se indica la posición de la estrella central (cruz blanca, cuya luz es anulada en las observaciones), el disco externo, la posición del candidato-planeta más interno (c), casi en el borde del gap, así como el posible chorro, dentro del gap. El tamaño aproximado de la órbita de Plutón alrededor del Sol aparece indicado como referencia. (Foto: © Adaptado de Mendigutía et al. (2017))

Lo que se ha descubierto ahora es, precisamente, el “cordón umbilical” que conecta el disco interno y el externo.Las nuevas observaciones sugieren un flujo de materia, procedente del disco externo, que está proporcionando material al interno. Este chorro se extiende unas 20 UA de lado a lado. Los datos han sido obtenidos utilizando las técnicas de imagen polarimétrica diferencial y de óptica adaptativa con el instrumento SPHERE/ZIMPOL (SPHERE: Spectro Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch; ZIMPOL: Zurich Imaging PoLarimeter), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de la ESO, en Chile.La relevancia de este hallazgo radica en que es la primera vez que se detecta un chorro de tan reducido tamaño y que, además, no guarda relación con la presencia de estrellas compañeras. Las escasísimas detecciones de este tipo de flujos de materia en estudios anteriores presentan tamaños mayores (del orden de 100 UA) y se observan principalmente en estrellas binarias o múltiples (HD 100546 no tiene estrellas compañeras), cuyas interacciones provocarían la aparición de los chorros.

Aunque en el presente trabajo no se ha podido confirmar la presencia de los dos protoplanetas propuestos alrededor de HD 100546, los nuevos resultados sí permiten establecer un límite máximo a la tasa de formación del segundo de ellos (HD 100456c), de modo que, o se ha formado ya, o lo hace de una forma tan lenta que impide su detección. Además, los nuevos datos sugieren que podría haber uno o más planetas aún por detectar a lo largo del chorro, que se sumarían a HD 100456b y c. Como indica Nuria Huélamo, investigadora del CAB y coautora de la investigación, una posible explicación a la existencia de este flujo de material en HD 100546 sería la presencia de planetas adicionales. “Estos planetas podrían provocar la transferencia de material en forma de chorros, desde el disco externo hacia el interno, a través del gap”, asegura.Para concluir, señala Mendigutía, “la simetría observada en el chorro recuerda a las barras centrales en algunas galaxias espirales, por lo que de confirmarse su presencia en HD 100546 sería interesante estudiar la posible analogía con estas estructuras de escala millones de veces mayor”.

Créditos:ncyt

Planeta formado en un sitio considerado imposible.

Ilustración de un amanecer en el planeta NGTS-1b. (Imagen: University of Warwick/Mark Garlick)

Se ha descubierto alrededor de una lejana estrella un planeta gigante que no debería existir a juzgar por la teoría de formación planetaria más aceptada.La existencia del planeta NGTS-1b desafía esa y otras teorías de formación planetaria que establecen que un planeta de este tamaño no puede formarse alrededor de una estrella tan pequeña. Según estas teorías, las estrellas pequeñas pueden formar planetas rocosos fácilmente, pero no reunir suficiente material para formar planetas del tamaño de Júpiter.NGTS-1b, sin embargo, es un gigante gaseoso, como Júpiter. Debido a su tamaño y temperatura (unos 500 grados centígrados), es calificable como “Júpiter caliente”, una clase de planetas que son al menos tan grandes como el Júpiter de nuestro sistema solar, pero a diferencia de este están muy cerca de su estrella y por ello su temperatura es muy elevada.

NGTS-1b tiene aproximadamente un 20 por ciento menos de masa que Júpiter y dista de su estrella apenas el 3 por ciento de la distancia entre la Tierra y el Sol. Por su cercanía a la estrella, completa una órbita cada 2,6 días, lo que significa que un año en NGTS-1b, en el sentido astronómico del término, dura dos días terrestres y medio.La estrella anfitriona, a unos 600 años-luz de distancia de la Tierra, es una enana roja, una clase de estrella menos masiva, grande y brillante que el Sol.Las estrellas pequeñas como esta enana roja (de tipo espectral M) son de hecho las más abundantes en el universo, así que es posible que haya muchos de esos planetas gigantes “imposibles” esperando ser hallados.El descubrimiento es obra del equipo internacional de Peter Wheatley y Daniel Bayliss, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido. En la investigación también han trabajado astrónomos de la Universidad de Chile, la Universidad Católica del Norte y el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), estas dos últimas entidades también en Chile.

Créditos:ncyt

Instrumento SPHERE de ESO revela un exoplaneta único.

El exoplaneta HIP 65426b, el primero en ser captado por el instrumento SPHERE instalado en el  Very Large Telescope de ESO.  La imagen de la estrella anfitriona se ha removido de la imagen para mayor claridad, y su posición se ha marcado con una cruz; el círculo indica la órbita de Neptuno alrededor del Sol en la misma escala.  El planeta se ve con claridad en la parte inferior izquierda de esta notable imagen.Crédito:ESO

Una de las áreas más desafiantes y emocionantes de la astronomía actual es la búsqueda de exoplanetas, vale decir, otros mundos que orbitan alrededor de otras estrellas.  Utilizando el instrumento SPHERE (siglas de Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch), instalado en el  Very Large Telescope (VLT) de ESO, se ha descubierto recientemente el exoplaneta denominado HIP 65426b. Situado a unos 385 años luz de la Tierra, HIP 65426b es el primer planeta descubierto por SPHERE [1] y resulta ser particularmente interesante.En el planeta imperan altas temperaturas (1000 a 1400 grados Celsius), y su masa se estima en seis a doce veces masas de Júpiter.  Parece tener una atmósfera muy polvorienta llena de nubes gruesas, y orbita una estrella joven caliente que gira sorprendentemente rápido.  Dada su edad, inusualmente la estrella no parece estar rodeada por un disco de restos, y la ausencia de un disco plantea interrogantes acerca de cómo se formó el planeta en primer lugar.  El planeta pudo haberse formado en un disco de gas y polvo, y cuando el disco se disipó rápidamente, interactuó con otros planetas trasladándose a una órbita más distante, donde lo podemos ver ahora.  Por otra parte, la estrella y el planeta pueden haberse formado juntos como un sistema binario en el cual el componente más masivo impidió que la otra estrella potencial acumulase suficiente materia como para convertirse en una estrella.

La vista detallada del banco óptico SPHERE se muestra con los subsistemas principales claramente visibles.SPHERE (Spectro-Polarimétrica de alto contraste Exoplanet REsearch) está instalado en el ESO Very Large Telescope, y ayudará a los investigadores mediante la imagen directa de exoplanetas que son más grandes que Júpiter.

El descubrimiento del planeta brinda la oportunidad a los astrónomos de estudiar la composición y ubicación nubes en su atmósfera, y de analizar teorías sobre la formación, evolución y física de los exoplanetas.SPHERE es un potente buscador de planetas instalado en la Unidad de Telescopio 3 del VLT. Su objetivo científico es la detección y estudio de nuevos exoplanetas gigantes que orbiten alrededor de estrellas cercanas, utilizando el método de la imagen directa [2].  Dicho método intenta captar imágenes de exoplanetas y discos de restos alrededor de las estrellas, de manera similar a una toma fotográfica.  La imagen directa es una tarea difícil, ya que la luz de una estrella es tan potente que su brillo oculta totalmente el débil resplandor de los planetas en órbita.  Pero SPHERE ha sido diseñado para superar este obstáculo, centrándose específicamente en la luz polarizada que se refleja desde la superficie del planeta.Esta imagen forma parte de un programa de rastreo denominado SHINE (SpHere INfrared survey for Exoplanets).  SHINE tiene como objetivo captar imágenes de 600 estrellas cercanas jóvenes en el infrarrojo cercano, utilizando el alto contraste y alta resolución angular que proporciona SPHERE para descubrir y caracterizar nuevos sistemas planetarios y analizar cómo se formaron.

Notas:

[1] Un comunicado de prensa previo de ESO informó acerca de una observación anterior de SPHERE que se había interpretado como la de un planeta.  Sin embargo, dicha interpretación ha sido puesta en duda, por lo cual HIP 65426b es actualmente la primera detección fiable de un exoplaneta lograda con SPHERE.

[2] Cuando los astrónomos exploran el Universo en busca de exoplanetas, cuentan con numerosas herramientas. Muchos de los métodos son indirectos, pues los astrónomos pueden detectar los pequeños cambios en el brillo de una estrella causadas por el tránsito de un planeta frente a su plano, o bien medir el débil bamboleo en el movimiento de la estrella causada por el tirón gravitacional de cualquier planeta en órbita. No obstante,  existe un método directo para encontrar un exoplaneta: la imagen directa.

Créditos:eso

Descubierto el exoplaneta gigante más caliente conocido hasta la fecha.

A pesar de la abrumadora cantidad de planetas hallados más allá de nuestro sistema solar, KELT-9b destaca por alcanzar la temperatura más alta entre todos los conocidos hasta ahora.

Este exoplaneta gigante, cuyo descubrimiento publica hoy la revista Nature, es uno de los pocos astros descubiertos alrededor de una estrella tipo A, que oscila entre los 7.026 y los 9.726 grados centígrados. Sin embargo, la superestrella se situaría en el límite con el tipo B –aún más caliente–. Este exoplaneta se expone cada 36 horas a cantidades masivas de radiación ultravioleta y óptica, emitidas desde una estrella 2,5 veces más grande y casi dos veces más caliente que nuestro sol.La temperatura que puede llegar a alcanzar el gigante gaseoso recién descubierto ronda los 4.400 grados. Una temperatura tan elevada que podría provocar la ruptura de moléculas e incluso la evaporación de su atmósfera.Solo han sido observados seis planetas orbitando una estrella de tipo A, por lo que, según los autores, este hallazgo supone una gran oportunidad para el estudio de los astros que giran alrededor de estrellas masivas.

Créditos:SINC

Un nuevo exoplaneta recién descubierto podría ser el mejor candidato para la búsqueda de señales de vida.

Hallada por el método de tránsito una supertierra

rocosa en la zona habitable de una tranquila estrella enana roja.

Un exoplaneta que orbita alrededor de una estrella enana roja, a 40 años luz de la Tierra, podría hacerse con el título de “mejor lugar para buscar signos de vida más allá del Sistema Solar”. Utilizando el instrumento HARPS, de ESO, instalado en La Silla, junto con otros telescopios del mundo, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una “supertierra” en la zona habitable de la débil estrella LHS 1140. Este mundo es un poco más grande y más masivo que la Tierra y es probable que haya conservado la mayor parte de su atmósfera. Esto, junto con el hecho de que su órbita pasa por delante de su estrella, lo convierte en uno de los futuros objetivos más interesantes para desarrollar estudios atmosféricos. Los resultados aparecen en la edición del 20 de abril de 2017 de la revista Nature.La supertierra recién descubierta, denominada LHS 1140b, orbita en la zona habitable de una débil estrella enana roja llamada LHS 1140, en la constelación de Cetus (el monstruo marino) . Las enanas rojas son mucho más pequeñas y más frías que el Sol y, aunque LHS 1140b está diez veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol, sólo recibe alrededor de la mitad de luz de su estrella que la Tierra y se encuentra en medio de la zona habitable. Desde la Tierra, la órbita se ve casi de canto y, cuando el exoplaneta pasa delante de su estrella en cada órbita, bloquea un poco de su luz cada 25 días.

“Es el exoplaneta más interesante que he visto en la última década”, afirma el autor principal, Jason Dittmann, del Centro de Astrofísica  Harvard-Smithsonian (Cambridge, EE.UU.). “Es el objetivo perfecto para llevar a cabo una de las misiones más grandes de la ciencia: buscar evidencias de vida más allá de la Tierra”.

Este mapa muestra la ubicación de la débil estrella roja LHS 1140 en la débil constelación de Cetus (el monstruo marino). Esta estrella es orbitada por un exoplaneta tipo supertierra llamado LHS 1140b, que puede ser el mejor lugar para buscar signos de vida más allá del Sistema Solar.Crédito:ESO/IAU and Sky & Telescope

Las condiciones actuales de la enana roja son particularmente favorables, ya que LHS 1140 gira más lentamente y emite menos radiación de alta energía que otras estrellas de baja masa similares . Para la vida tal y como la conocemos, un planeta debe tener agua líquida en su superficie y retener una atmósfera. En este caso, el gran tamaño del planeta implica que, hace millones de años, podría haber existido un océano de magma en su superficie. Este océano hirviente de lava podría haber proporcionado vapor a la atmósfera mucho después de que la estrella se hubiese calmado, alcanzando su brillo actual y constante, reponiendo así el agua que podría haberse perdido por la acción de la estrella en su fase más activa.Inicialmente, el descubrimiento se hizo con la instalación MEarth, que detectó los primeros indicios: cambios característicos en la luz que se dan cuando el exoplaneta pasa delante de la estrella. Posteriormente, se hizo un seguimiento crucial con el instrumento HARPS de ESO (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher, buscador de planetas de alta precisión por el método de velocidad radial), confirmando la presencia de la supertierra. HARPS también ayudó a establecer el periodo orbital y permitió deducir la masa y la densidad del exoplaneta Los astrónomos estiman que el planeta tiene al menos 5.000 millones de años. También deducen que tiene un diámetro 1,4 veces más grande que el de la Tierra (casi 18.000 kilómetros). Pero con una masa unas siete veces mayor que la de la Tierra y, por lo tanto, una densidad mucho más alta, esto implica que, probablemente, el exoplaneta está hecho de roca con un núcleo denso de hierro.

Este planeta se encuentra en la zona habitable (donde puede existir agua líquida) que rodea a su estrella, una débil y pequeña estrella roja denominada LHS 1140. El planeta tiene unas 6,6 veces la masa de la Tierra y se muestra pasando frente a LHS 1140. En azul se muestra la atmósfera que puede haber conservado el planeta.Crédito:M. Weiss/CfA

Esta supertierra puede ser el mejor candidato hasta el momento para futuras observaciones cuyo objetivo sea estudiar y caracterizar, en caso de tenerla, la atmósfera del exoplaneta. Dos de los miembros europeos del equipo, Xavier Delfosse y Xavier Bonfils, ambos del CNRS y el IPAG, en Grenoble (Francia), concluyen: “Para la futura caracterización de planetas en la zona habitable, el sistema LHS 1140 podría ser un objetivo aún más importante que Proxima b o TRAPPIST-1. ¡Este ha sido un año extraordinario para el descubrimiento de exoplanetas!”. [4,5].En concreto, con las observaciones que se llevarán a cabo próximamente con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA, se podrá determinar exactamente cuánta radiación de alta energía cae sobre LHS 1140b, por lo que se podrá delimitar su capacidad para albergar vida.En el futuro, cuando entren en funcionando nuevos telescopios como el ELT (Extremely Large Telescope) de ESO, es probable que seamos capaces de hacer observaciones detalladas de las atmósferas de exoplanetas y LHS 1140b es un candidato excepcional para este tipo de estudios.

Créditos:ESO

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