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Cada 405.000 años, Júpiter y Venus crean una anomalía en la órbita terrestre que puede estar alterando el clima.

De todas las cosas que influyen en el clima, Júpiter no parece una de las primeras que vienen a la mente. Sin embargo, existía la hipótesis de que tanto Júpiter como Venus ejercen un efecto importante sobre el clima. Un equipo de científicos acaba de confirmar que es cierto, y se repite cada 405.000 años.

¿Qué hacen exactamente nuestros dos planetas vecinos? La respuesta es alterar sutilmente la órbita terrestre de manera que se vuelve un poco más elíptica. Cada 405.000 años, La fuerza gravitatoria de Venus y Júpiter se combina de tal manera que mueve un poco a la Tierra de su órbita habitual. El efecto es pasajero, pero cíclico. De hecho se ha comprobado que, a diferencia de otras interacciones con objetos del Sistema Solar, esta es muy regular.

 El primero en postular esta hipótesis fue el astrónomo, matemático y climatólogo Serbio Milutin Milanković en 1922. Milanković creía que estos ciclos tenían lugar cada 23.000 años y que estaban relacionados con las edades de hielo y los cambios en la posición de los polos magnéticos terrestres. Hasta ahora, la ciencia no había podido demostrar de manera irrefutable la existencia de estos ciclos de Milanković o cuánto tiempo se extienden en el tiempo. Ha sido un grupo de expertos en geomagnetismo de la Universidad Rutgers los que han constatado su repetición a lo largo de un masivo período de más de 215 millones de años.

El estudio realizado por Dennis V. Kent y sus colegas de Rutgers se remonta a 2013, fecha en la que empezaron a estudiar estratos rocosos mediante radioisótopos en busca de alteraciones en el campo magnético. Existen otros ciclos orbitales, pero Kent y su equipo no han podido determinar si son puntuales o cada cuanto tiempo se repiten.Antes de que los negacionistas del cambio climático provocado por el ser humano levanten la mano, Kent se apresura a explicar que el efecto de Júpiter y Venus es anecdótico comparado con el que está teniendo la actividad humana. Sin embargo, es un descubrimiento importante, porque permitirá analizar los estratos fósiles, el paleoclima y hasta la evolución de las especies bajo el prisma de una nueva variable que, aunque sutil, no se conocía hasta ahora y podría explicar muchas cosas.

Créditos:Gizmodo

Un eco de luz.

Esta extraordinaria imagen obtenida con el VLT Survey Telescope de ESO (VST), revela dos galaxias al principio del proceso de fusión. La interaccion entre ambas ha producido un efecto excepcional denominado eco de luz, en el cual la luz reverbera alrededor de la materia al interior de cada galaxia. Dicho efecto es análogo al eco acústico, donde el sonido reflejado llega al oyente con una demora luego del sonido directo. Este es el primer caso observado de un eco de luz entre dos galaxias.La galaxia más grande, que se aprecia en amarillo, es ShaSS 073, una galaxia activa con un núcleo extremadamente luminoso. Su compañera menos masiva, en azul, se denomina ShaSS 622 y, juntas, conforman el curioso sistema ShaSS 622-073.

El núcleo brillante de ShaSS 073 está excitando una región de gas dentro del disco de su compañera azul: bombardea radiación a la materia, haciéndole brillar intensamente conforme absorbe y re-emite la luz.  Esta región candente  se extiende por 1800 millones de años-luz cuadrados. Sin embargo, al estudiar esta fusión, los astrónomos encontraron que la luminosidad de la gran galaxia central era 20 veces menor a la requerida para excitar el gas de esta manera. Ello indica que el centro de ShaSS 073 ha perdido luminosidad en forma dramática durante los últimos 30000 años, aproximadamente, pero la región altamente ionizada entre ambas galaxias aún conserva la memoria de su gloria pasada.

Crédito:

ESO
Acknowledgements: P. Merluzzi (INAF-Osservatorio Astronomico di Capodimonte, Italy)

SPHERE revela una fascinante colección de discos alrededor de estrellas jóvenes.

Nuevas imágenes del instrumento SPHERE, instalado en el Very Large Telescope de ESO, nos muestran, con más detalle que nunca, los discos polvorientos que hay alrededor de estrellas jóvenes. Estos presentan una extraña variedad de formas, tamaños y estructuras, incluyendo los efectos de lo que probablemente sean planetas aún en formación.

El instrumento SPHERE, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, en Chile, permite a los astrónomos suprimir la brillante luz de estrellas cercanas con el fin de obtener una mejor visión de las regiones que las rodean. Esta colección de nuevas imágenes de SPHERE es sólo una muestra de la gran variedad de discos polvorientos que se encuentran alrededor de estrellas jóvenes.Estos discos son completamente diferentes en tamaño y forma: algunos contienen brillantes anillos, otros anillos oscuros, y algunos incluso se asemejan a hamburguesas. Su aspecto también difiere notablemente dependiendo de su orientación en el cielo (desde disco circulares, que vemos de cara, a estrechos discos vistos casi de canto).La tarea principal de SPHERE es descubrir y estudiar exoplanetas gigantes que orbitan estrellas cercanas usando detección visual directa. Pero el instrumento es también una de las mejores herramientas existentes para obtener imágenes de los discos que hay alrededor de estrellas jóvenes, regiones donde pueden estar formándose planetas. Estudiar este tipo de discos es fundamental para investigar la relación entre las propiedades de disco y la formación y la presencia de planetas.

Muchas de las estrellas jóvenes que se muestran a continuación provienen de un nuevo estudio de estrellas T Tauri, un tipo de estrellas que son muy jóvenes (tienen menos de 10 millones de años de edad) y que varían en brillo. Los discos que hay alrededor de estas estrellas contienen gas, polvo y planetesimales -los cimientos de los planetas y los progenitores de los sistemas planetarios-.Estas imágenes también muestran el aspecto que podría tener nuestro propio Sistema Solar en las primeras etapas de su formación, hace más de 4.000 millones de años.La mayoría de las imágenes mostradas fueron obtenidas como parte del sondeo DARTTS-S (siglas de Discs ARound T Tauri Stars with SPHERE, discos alrededor de estrellas T Tauri con SPHERE). Las distancias de los objetivos oscilan entre 230 y 550 años luz de la Tierra. En comparación, la Vía Láctea tiene un tamaño de unos 100.000 años luz, por lo que estas estrellas están relativamente cerca de la Tierra. Pero, incluso a esta distancia, es muy difícil obtener buenas imágenes de la débil luz reflejada por los discos, ya que son opacados por la deslumbrante luz de sus estrellas madre.

Otra nueva observación de SPHERE es el descubrimiento de un disco de canto alrededor de la estrella GSC 07396-00759, detectada por el sondeo SHINE (SpHere INfrared survey for Exoplanets, sondeo infrarrojo de SPHERE para la búsqueda de exoplanetas). Esta estrella roja es miembro de un sistema múltiple de estrellas que también está incluido en la muestra de DARTTS-S, pero, curiosamente, y pese a que son de la misma edad, este nuevo disco parece ser más evolucionado que el disco rico en gas que hay alrededor de la estrella T Tauri en el mismo sistema. Esta desconcertante diferencia en los plazos de evolución de los discos alrededor de dos estrellas de la misma edad es otra razón por la cual los astrónomos están deseosos de saber más sobre los discos y sus características.Los astrónomos han utilizado SPHERE para obtener muchas otras imágenes impresionantes, así como para otros estudios que incluyen la interacción de un planeta con un disco, los movimientos orbitales dentro de un sistema y el tiempo de evolución de un disco.Los nuevos resultados de SPHERE, junto con los datos de otros telescopios como ALMA, están revolucionando la comprensión de los astrónomos sobre los entornos que hay alrededor de estrellas jóvenes y los complejos mecanismos implicados en la formación de planetas.

Créditos:eso

Una huella galáctica.

La semana pasada tuvo lugar el esperado segundo lanzamiento de datos de la misión Gaia de la ESA con información de 1.700 millones de estrellas: el mayor catálogo estelar de la historia. Para poner este vasto número en contexto, si contásemos ‘únicamente’ mil millones a una velocidad de un número por segundo, tardaríamos más de 30 años. Cabe esperar que los nuevos datos mantendrán ocupados a los astrónomos durante más tiempo aún. El conjunto de datos ya ha revelado detalles precisos sobre la formación y el movimiento de las estrellas que pueblan la Vía Láctea, información esencial para poder investigar el surgimiento y la evolución de nuestra Galaxia anfitriona.

No obstante, este tesoro único incluye información sobre estrellas más allá de sus fronteras. La imagen de esta semana es buen ejemplo de ello, ya que muestra una de las galaxias más cercanas a nuestra Vía Láctea: la Gran Nube de Magallanes.Esta imagen combina la densidad total de las estrellas detectadas por Gaia en cada píxel con información sobre sus movimientos propios (su velocidad de desplazamiento por el cosmos), representados como la textura de la imagen, por lo que se asemeja a una huella dactilar.Al medir el movimiento propio de los millones de estrellas de la Gran Nube, los astrónomos pudieron ver signos de que las estrellas rotaban en sentido horario alrededor del centro de la galaxia. La impresión de este movimiento se evoca en la imagen con el arremolinamiento de las líneas.

Los astrónomos están interesados en derivar las órbitas de cúmulos globulares (antiguos sistemas de estrellas unidos por gravedad y que se encuentran en el halo de la Vía Láctea) y galaxias enanas que giran alrededor de la Vía Láctea. Los resultados ofrecerán información valiosísima para estudiar la evolución pasada de nuestra Galaxia y su euí se puede consultar más información sobre el último lanzamiento de datos de Gaia.

Créditos:esa

Medir el ancho de banda del Universo como el de una conexión a Internet.

Un nuevo sistema para medir la radiación cósmica de fondo (CMB) predice el ancho de banda máximo del universo, que es la velocidad máxima a la que puede ocurrir cualquier cambio en el universo.    El fondo de microondas cósmico (CMB) es una reverberación o resplandor residual de cuando el universo tenía aproximadamente 300.000 años de antigüedad. Se descubrió por primera vez en 1964 como un ruido débil y omnipresente en radiotelescopios. En las últimas dos décadas, los telescopios basados en satélites han comenzado a medirlo con gran precisión, revolucionando nuestra comprensión del Big Bang.    Achim Kempf, profesor de matemática aplicada en la Universidad de Waterloo, dirigió el trabajo para desarrollar el nuevo cálculo, junto con Aidan Chatwin-Davies y Robert Martin, sus antiguos estudiantes de posgrado en Waterloo.

“Es como el video en Internet”, dijo Kempf. “Si puedes medir el CMB con una resolución muy alta, esto te puede informar sobre el ancho de banda del universo, de manera similar a cómo la nitidez de la imagen de video en una llamada de Skype te informa sobre el ancho de banda de tu conexión a Internet”.    El estudio aparece en un número especial de Foundations of Physics dedicado al material que Kempf presentó al Observatorio Vaticano en Roma el año pasado. El taller internacional titulado ‘Black Holes, Gravitational Waves y Spacetime Singularities’ reunió a 25 físicos líderes de todo el mundo para presentar, colaborar e informar sobre los últimos avances teóricos y datos experimentales sobre el Big Bang. La invitación de Kempf fue el resultado de este artículo en Physical Review Letters.

ENCUENTRO CON EL PAPA.

“Este tipo de trabajo es altamente colaborativo”, dijo Kempf en un comunicado, también aliado al Perimeter Institute for Theoretical Physics. “Fue genial ver en la conferencia cómo los experimentales y los teóricos se inspiran mutuamente”.    Mientras estaban en el Vaticano, Kempf y otros investigadores presentes también compartieron su trabajo con el Papa.    “El Papa tiene un gran sentido del humor y se rió mucho con nosotros sobre el tema de la materia oscura”, dijo Kempf.    Los equipos de astrónomos están trabajando actualmente en mediciones aún más precisas del fondo cósmico de microondas. Al usar los nuevos cálculos, estas próximas mediciones podrían revelar el valor del ancho de banda fundamental del universo, y por lo tanto también nos contarán sobre lo más rápido que sucedió, el Big Bang.

Créditos:cienciaplus

Nasa próxima misión: detectar exoplanetas con posibilidad de vida TESS

En una misión para detectar planetas fuera de nuestro sistema solar, está previsto que el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS) de la NASA se lance antes de las 6:32 p.m. EDT Lunes, 16 de abril. La cobertura de la misión Prelaunch comenzará en la Televisión de la NASA y el sitio web de la agencia el domingo 15 de abril, con tres sesiones informativas en vivo.

TESS es el siguiente paso de la NASA en la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar, conocidos como exoplanetas, incluidos los que podrían soportar la vida. Se espera que la misión catalogue miles de candidatos planetarios y aumente enormemente el número actual de exoplanetas conocidos. TESS encontrará los exoplanetas más prometedores que orbitan alrededor de estrellas relativamente cercanas, brindando a los futuros investigadores un rico conjunto de nuevos objetivos para estudios de seguimiento más completos, que incluyen el potencial de evaluar su capacidad para albergar vida.

La extraña galaxia sin materia oscura.

Entorno de la galaxia NGC1052 (esferoide blanquecino a la izquierda), en cuyas proximidades se encuentra NGC1052-DF2. / Adam Block/Mount Lemmon SkyCenter/University of Arizona

Aunque todavía no se ha podido detectar, la materia oscura constituye alrededor del 27% del universo y sus efectos se dejan notar en el movimiento de las galaxias. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Yale (EE UU) han comprobado que en al menos una galaxia, denominada NGC1052-DF2, no aparece ni rastro de materia oscura, solo la masa de sus cúmulos de estrellas.

Universidad de Yale

Investigadores de EE UU y Canadá han encontrado una lejana galaxia que, de forma inesperada, no contiene materia oscura, ese misterioso material cuya masa parece tener efectos gravitatorios sobre la materia visible, como las estrellas y las galaxias, afectando a sus movimientos por el universo.De hecho, los científicos piensan que el 27 % del universo es materia oscura, siendo la materia ordinaria, la que vemos, tan solo el 5%. El 68 % restante correspondería a la también enigmática energía oscura.En la mayoría de las galaxias, la materia oscura es el tipo predominante de materia. En galaxias como la Vía Láctea, normalmente hay alrededor de 30 veces más materia oscura que materia ‘normal’ (la que se calcula con la masa de sus estrellas). Curiosamente, esta proporción de materia oscura aumenta tanto en galaxias mayores como en las menores a la nuestra.Por ejemplo, las galaxias enanas tienen 400 veces más materia oscura.En este contexto, el equipo liderado por el profesor Pieter van Dokkum de la Universidad de Yale ha analizado la galaxia NGC1052-DF2 (situada cerca de NGC 1052 en la constelación de Cetus, a unos 63 millones de años luz) y ha descubierto que carece de materia oscura.

Masa solo de estrellas

“Basándonos en los movimientos de diez cúmulos de brillantes estrellas que se encuentran dentro de ella, hemos encontrado que la masa de NGC1052-DF2 es esencialmente la misma que la masa aparente de las estrellas visibles”, señalan los autores, que destacan: “Este hallazgo sugiere que esta galaxia, a diferencia de otras, no parece tener ninguna materia oscura en absoluto”.Paradójicamente, según los científicos, el hecho de descubrir galaxias como NGC1052-DF2 puede ayudar a descartar algunas de las teorías cosmológicas que se han propuesto como alternativas a la materia oscura, incluidas las que consideran que habría que modificar las leyes de Newton para explicar el movimiento de las galaxias.

Créditos:sinc

Las últimas mediciones del universo están cada vez más cerca de confirmar la existencia de la energía oscura.

Estamos a las puertas de un gran descubrimiento que tiene el potencial para revolucionar la física actual tal y como la conocemos. Aún no sabemos qué es, pero cada vez está más claro que está ahí, oculto en una discrepancia matemática que se niega a desaparecer y trae de cabeza a los astrofísicos.La idea de que hay algo que se nos escapa en el modelo actual de la física no es ninguna exageración. Las mediciones del universo no cuadran, y la diferencia entre unos números y otros es ya tan persistente y precisa que no puede atribuirse a un error de cálculo o a la simple casualidad. El profesor Adam Riess, ganador de un premio Nobel de física en 2011 por su trabajo estudiando la expansión del universo está convencido de que la discrepancia en las mediciones pronto nos llevará a un descubrimiento que sacudirá los cimientos de la física.Lo que aún no sabemos es siquiera cuál será ese descubrimiento. Las dos principales hipótesis son la existencia de una nueva partícula: el neutrino estéril, o a la confirmación de la existencia de la energía oscura, una forma de energía completamente desconocida que según las estimaciones conforma el 70% de la energía del universo.

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¿Cómo hemos emprendido el camino hacia este descubrimiento en ciernes? Riess lo explica en un nuevo estudio que analiza las últimas mediciones de la constante de Hubble, la cifra que mide la velocidad a la que se expande el universo. La Sociedad Española de Astronomía explica así la constante de Hubble:

El valor de la constante de Hubble, cuyo símbolo es H0, se estima en unos 71 kilómetros por segundo y por megapársec. Esto quiere decir que la expansión del universo hace que los cúmulos de galaxias se alejen unos de otros, y lo hacen a un ritmo tal que por cada megapársec de distancia (o sea, cada 3 millones de años-luz) la velocidad de alejamiento se incrementa en 71 kilómetros por segundo.

El problema, del que ya hemos hablado por aquí, es que la medición de esta constante arroja cifras diferentes en función del método utilizado. Recientemente, el proyecto H0LICOW coordinado por el Instituto Max Planck de Astrofísica en Alemania arrojaba una constante de Hubble de 73,2 km/s por megaparsec. La cifra es exactamente la misma a la que llegó el propio Adam Reiss y sus colegas analizando el brillo de 2.400 estrellas cefeidas en 19 galaxias diferentes y las compararon con 300 supernovas de tipo Ia para calcular las distancias.Dos métodos diferentes, la misma cifra. Sin embargo, si nos atenemos a las mediciones del telescopio espacial Max Planck analizando la radiación cósmica de microondas, la constante de Hubble es de 66,9km/s por megaparsec. Un estudio de 2017 que mide las oscilaciones en la materia bariónica coincide con esta cifra.Demasiados estudios que arrojan la misma cifra, y otros tantos estudios que arrojan la cifra opuesta, pero con cada vez menos variación entre ellos. Adam Riess lleva meses analizándolos todos y explica a BBC que la discrepancia en la constante de Hubble está en un nivel de confianza de 3,4 sigma. La escala sigma describe la probabilidad de que un hecho concreto no sea producto de la casualidad. Normalmente, se considera que un nivel 5 sigma es el límite a partir del cual hay que hablar de un nuevo descubrimiento.Estamos muy cerca. ¿Nueva partícula o nuevo tipo de energía? Sea cual sea la respuesta, nos permitirá acercarnos a un modelo de la física que realmente explique como funciona el universo. Las implicaciones son enormes.

Créditos:Gizmodo

Es oficial: descubren columnas de hielo de agua limpia bajo la superficie de Marte.

Si el hombre desciende sobre la primera capa de suelo rojiza de cierto planeta conocido, existe una nueva capa de hielo de agua limpia de entre 90 y 150 metros de espesor que le da al paisaje un tono azul oscuro. No se trata de la Tierra, para encontrar este escenario debes viajar hasta Marte.Al parecer, y con la ayuda de la nave Mars Reconnaissance Orbiter que lleva en el planeta rojo desde el año 2006 para realizar un mapeado completo, los investigadores liderados por Colin Dundas han dado con un hallazgo histórico: depósitos subterráneos enormes de agua helada, de incluso 170 metros de espesor en algunas zonas.El equipo localizó ocho de estas características geológicas, llamadas escarpes (vertiente de roca que corta el terreno de forma abrupta), en Marte. Un análisis de los escarpes reveló que el hielo grueso se oculta justo debajo de la superficie, a poco más de un metro. Según Dundas:

Hemos encontrado una nueva ventana en el hielo para estudiar, que esperamos sea de interés para los interesados ​​en todos los aspectos del hielo en Marte y su historia. Este hielo podría ser un objetivo tentador para futuras exploraciones, así como un recurso valioso para los terrícolas acampados en el planeta.

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En realidad, no es noticia que Marte esté “helado”. Esto se sabía desde que la nave Mars Odyssey llegó al planeta y comenzó a husmear para encontrar señales químicas de hielo. El espectrómetro de rayos gamma de la nave encontró hidrógeno revelador, lo que indicó que el planeta tenía enormes cantidades de hielo. De hecho, hasta un tercio de la superficie marciana contiene hielo poco profundo. Sin embargo, elementos de detección remota como el hidrógeno no podían revelar la profundidad y la composición del mismo.Mars Reconnaissance Orbiter mapeó la superficie con mayor detalle. Dundas y sus colegas usaron sus imágenes en alta resolución para ubicar el hielo expuesto en pequeños cráteres, glaciares y capas de hielo. Los investigadores dicen que la clave fueron las imágenes en color de un tinte azulado que envió la MRO:

Eso indicaba una subcapa es, de alguna manera, diferente desde el punto de vista de la composición que la suciedad rojiza de la superficie. Es poco probable que las láminas congeladas sean una mezcla de agua y tierra. Si las conclusiones son correctas, como así parece, estamos viendo algo que es casi hielo puro, agua limpia.

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Los escarpes existen a lo largo de las latitudes medias del planeta, descartando los glaciares que migraron desde los polos. Los autores del estudio proponen que estas capas de hielo se formaron cuando la nieve espesa cubrió a Marte durante un período de unos miles de años.El hielo enterrado se reveló después de que las estructuras se volvieron inestables y se expandieron. Dichos acantilados se formaron a través de un proceso llamado sublimación, en el cual el hielo expuesto se convirtió directamente en vapor de agua.Además, se piensa que, dada la proximidad de las láminas a la superficie, las hace muy accesibles, en teoría, a los robots exploradores, con el fin de que se pueda estudiar su composición y aprender como nunca antes sobre los valiosos registros del clima marciano y su historia geológica. Eso sin contar con la idea que no se dice, pero se piensa: el día que se envíen humanos al planeta, esta fuente de agua podría hacer las cosas mucho más sencillas.

Créditos:Gizmodo

Abrupta desaceleración nunca vista en la rotación de un cometa.

Observaciones con el telescopio espacial Swift de la NASA han revelado una abrupta desaceleración, sin precedentes, en la rotación de un cometa.    Las imágenes tomadas en mayo de 2017 revelan que el cometa 41P / Tuttle-Giacobini-Kresák – 41P para abreviar – giraba tres veces más lento que en marzo, cuando fue observado por el Discovery Channel Telescope en el Observatorio Lowell en Arizona. Esta desaceleración es el cambio más espectacular en la rotación de un cometa jamás visto.    El cometa 41P orbita el Sol cada 5,4 años. Cuando un cometa se acerca al Sol, el aumento del calentamiento hace que el hielo de su supercie cambie directamente a un gas, produciendo chorros que lanzan partículas de polvo y granos helados al espacio.    Este material forma una atmósfera extendida, llamada coma. Las observaciones realizadas en tierra establecieron el período de rotación inicial del 41P en aproximadamente 20 horas a principios de marzo de 2017 y detectaron su desaceleración más tarde el mismo mes.    El cometa pasó a 21,2 millones de kilómetros de la Tierra el 1 de abril, y ocho días después hizo su aproximación más cercana al Sol.

El telescopio ultravioleta / óptico de Swift capturó el cometa del 7 al 9 de mayo, revelando variaciones de brillo asociadas con el material recientemente expulsado al coma. Estos cambios lentos indicaron que el período de rotación de 41P se había más que duplicado, a entre 46 y 60 horas.    Las estimaciones de la producción de agua de 41P, junto con el tamaño pequeño del cuerpo, sugieren que más de la mitad de su supercie contiene chorros activados por la luz solar. Esa es una fracción mucho mayor de propiedades inmobiliarias activas que en la mayoría de los cometas, que normalmente soportan chorros de reacción solo en alrededor del 3 por ciento de sus supercies.    Los astrónomos sospechan que estas áreas activas están orientadas favorablemente para producir pares que ralentizaron el giro de 41P. Un giro lento puede hacer que la rotación del cometa sea inestable, lo que le permite comenzar a caer sin un eje de rotación jo. Esto produciría un cambio dramático en el calentamiento estacional del cometa y podría dar lugar a futuros brotes de actividad, informa la NASA.

Créditos:ep

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Impresionante ovni del tipo cigarro captado en vídeo HD: