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Una estrella muerta rodeada de luz.

Los datos de MUSE ofrecen información sobre una aislada estrella de neutrones que se encuentra más allá de nuestra galaxia.

Nuevas imágenes del VLT (Very Large Telescope) de ESO, en Chile, y de otros telescopios, revelan un rico paisaje de estrellas y nubes brillantes de gas en una de nuestras galaxias vecinas más cercana, la Pequeña Nube de Magallanes. Las imágenes han permitido a los astrónomos identificar un esquivo cadáver estelar enterrado entre filamentos de gas, fruto de una explosión de supernova de hace 2.000 años. Se utilizó el instrumento MUSE para establecer dónde se esconde este escurridizo objeto, y los datos del Observatorio de rayos X Chandra confirmaron su identidad: es una estrella de neutrones aislada.

Estas espectaculares nuevas fotografías, creadas a partir de imágenes de telescopios tanto terrestres como espaciales [1], cuentan la historia de la persecución de un escurridizo objeto, difícil de encontrar, y oculto en medio de una compleja maraña de filamentos gaseosos en la Pequeña Nube de Magallanes, a unos 200.000 años luz de la Tierra.Nuevos datos del instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en Chile, han revelado la existencia de un destacado anillo de gas en un sistema llamado 1E 0102.2-7219. Este anillo se expande lentamente en las profundidades de numerosos filamentos de gas y polvo, que se mueven a gran velocidad, y que son los restos de una explosión de supernova. Este descubrimiento ha permitido que un equipo, dirigido por Frédéric Vogt (miembro del programa “Fellow” de ESO en Chile), haya localizado, por primera vez, una estrella de neutrones aislada con bajo campo magnético y situada más allá de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

Visión del Hubble de los alrededores de una estrella de neutrones oculta en la Pequeña Nube de Magallanes

El equipo detectó que el anillo estaba centrado en una fuente de rayos X que había sido observada años antes y designada como p1. La naturaleza de esta fuente había seguido siendo un misterio. En particular, no estaba claro si p1 estaba realmente dentro del remanente o detrás de él. Finalmente, cuando MUSE observó el anillo de gas —que incluye neón y oxígeno— el equipo científico distinguió perfectamente que p1 estaba rodeada por un círculo. La coincidencia era demasiado grande, y se dieron cuenta de que p1 debía encontrarse en el interior del propio remanente de supernova. Una vez conocida la ubicación de p1, el equipo utilizó observaciones de este objeto en rayos X realizadas por el Observatorio Chandra de rayos X para determinar que se trataba de una estrella de neutrones aislada con un campo magnético bajo.

Visión de MUSE de los alrededores de una estrella de neutrones oculta en la Pequeña Nube de Magallanes

En palabras de Frédéric Vogt: “Si estás buscado una fuente puntual, lo mejor que te puede pasar es que el universo, literalmente, dibuje un círculo alrededor de él para mostrarte dónde has de buscar”.Cuando las estrellas masivas explotan como supernovas, dejan atrás una red cuajada de gas caliente y polvo, conocida como remanente de supernova. Estas turbulentas estructuras son clave para la redistribución de los elementos más pesados —fabricados por las estrellas masivas a medida que viven y mueren— en el medio interestelar, donde, con el tiempo, acabarán formando nuevas estrellas y planetas.

Visión en rayos X de los alrededores de una estrella de neutrones oculta en la Pequeña Nube de Magallanes

Las estrellas de neutrones aisladas con bajos campos magnéticos normalmente apenas tienen unos diez kilómetros de tamaño, pero pesan más que nuestro Sol y se cree que son abundantes a través del universo, aunque son muy difíciles de encontrar porque sólo brillan en longitudes de onda de rayos X [2]. El hecho de observaciones ópticas hayan permitido confirmar que p1 es una estrella de neutrones aislada resulta particularmente emocionante.

Alrededor de NGC 346

La coautora Liz Bartlett (también miembro del programa “Fellow” de ESO en Chile), resume este descubrimiento: “Este es el primer objeto de su clase confirmado más allá de la Vía Láctea, y ha sido utilizando MUSE como herramienta de guía. Creemos que esto podría abrir nuevos cauces de descubrimiento y estudio de estos escurridizos restos estelares”.

Notas
[1] La imagen combina los datos del instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en Chile, y de los telescopios espaciales Hubble (Telescopio Espacial Hubble NASA/ESA) y el Observatorio Chandra de rayos X de la NASA.

[2] Las estrellas de neutrones giratorias y altamente magnéticas se llaman púlsares. Emiten de forma potente en radio y en otras longitudes de onda y son fáciles de detectar, pero son sólo una pequeña fracción de todas las estrellas de neutrones cuya existencia se ha predicho.

Créditos:eso

Astrónomos descubren que los primeros momentos del universo no eran como pensábamos.

Durante más de seis años un equipo internacional compuesto por más de 20 científicos desarrolló una investigación enfocada en la formación estelar 30 Dorado, ubicada en la Nube Grande de Magallanes, también conocida como la Nebulosa de la Tarántula. El resultado de esta labor determinó que el universo temprano tendría una mayor abundancia de estrellas masivas que el que la astrofísica contemporánea suponía.La investigación, liderada por el astrónomo de la Universidad de Oxford, Fabian Schneider y en la que participó el investigador postdoctoral del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (UChile), Venu Kalari, fue publicada en la revista Science, y viene a cambiar la manera como se entendían los primeros momentos del universo.

El equipo de científicos utilizó en su investigación el Very Large Telescopio (VLT) del Observatorio Paranal de la Organización Europea para la Observación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO). (Foto: ESO)

En su etapa de observación, los científicos utilizaron el Very Large Telescopio o Telescopio Muy Grande (VLT) del Observatorio Paranal de la Organización Europea para la Observación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO) durante 160 horas, lo que les permitió aprovechar la ventaja del que es el instrumento óptico más avanzado del mundo, y que al utilizar sus cuatro telescopios puede ver detalles con 25 veces más precisión que con telescopios individuales de mayor tamaño.”Las estrellas masivas son claves para la comprensión del cosmos, ya que tras colapsar en forma de supernovas generan los elementos químicos complejos… claves para el nacimiento de vida”, explicó Kalari, quien fue responsable de observar y analizar parte de los datos obtenidos con el VLT.”Observar en esta zona del universo -ubicada a tan sólo 50 kilo parsecs- fue como meterse dentro de una máquina del tiempo, ya que su composición química es muy similar a la del comienzo del universo y ello nos permitió inferir que en dicho período habitaban una enorme cantidad de estrellas masivas, tal como lo constatamos en la Nebulosa de la Tarántula”, continuó el investigador.

Hasta ahora se pensaba que en el Universo primitivo no había elementos aparte del Hidrógeno y el Helio, así como que las estrellas masivas representaban un porcentaje menor del total de estrellas, siendo estas las fábricas cósmicas desde las que provienen todos los elementos más pesados que el helio, como el oxígeno o el hierro de nuestra sangre, los que fueron liberados a tras su explosiva muerte, las supernovas.A juicio del investigador postdoctoral del Departamento de Astrónomos FCFM de la U. de Chile e investigador del Centro de Astrofísica CATA, ahora se abre un debate importante: ¿Qué tan universal son los resultados de la investigación? “La respuesta a esta pregunta impactará profundamente en nuestra comprensión de la evolución de nuestro Universo, y en cierto sentido, nuestras vidas, ya que todos los elementos de nuestra existencia cotidiana se formaron en estas estrellas”, concluyó.

Créditos:ncyt

El polvo desvanece la presencia alienígena en la estrella de Tabby.

Ilustración de un anillo de polvo y varios objetos similares a cometas gigantes orbitando alrededor de KIC 8462852. / NASA/JPL-Caltech
Hace meses que los astrónomos siguen de cerca el misterio de la estrella de Tabby, cuyo brillo varía esporádicamente de forma extraña. Durante un tiempo se llegó a pensar que una gran estructura extraterrestre podría estar detrás del fenómeno, pero la causa más probable son los cúmulos de polvo, según las últimas observaciones.

Un equipo de más de 100 investigadores, dirigido por la profesora Tabetha Boyajian de la Universidad Estatal de Luisiana (EE UU) está un paso más cerca de resolver el misterio de KIC 8462852, considerada ‘la estrella más misteriosa del universo’ y bautizada como estrella de Tabby.Se trata de una estrella media, aproximadamente un 50 % más grande que el Sol y con una temperatura 1.000 grados superior. Sin embargo, presenta una característica especial: ha estado inexplicablemente oscureciéndose y aumentado su brillo esporádicamente como ninguna otra. Para explicar este fenómeno se han apuntado varias teorías, pero la más espectacular es la que proponía que una megaestructura alienígena podría producir esos extraños cambios en la iluminación mientras orbita alrededor de la estrella.El enigma de Tabby es tan atractivo que más de 1.700 personas han donado una cantidad superior a los 100.000 dólares a través de una campaña de micromecenazgo (crowdfunding) organizada por Boyajian para realizar observaciones de la estrella con la ayuda de la red global de telescopios del Observatorio Las Cumbres (LCO). Algunos resultados ya se presentaron en octubre, pero ahora se publican en The Astrophysical Journal Letters los datos más recientes sobre las atenuaciones en el brillo y registrados, además, en escalas de tiempo cortas (días-semanas).

El polvo es la causa más probable.

“El polvo es probablemente la razón por la cual la luz de la estrella parece atenuarse y aclararse. Los nuevos datos muestran que los distintos colores de la luz están siendo bloqueados en rangos o intensidades diferentes. Por tanto, sea lo que sea lo que pase entre nosotros y la estrella, no es opaco, como se esperaría si fuera un planeta o una megaestructura alienígena lo que se interpusiera en medio”, explica Boyajian.”Las megaestructuras no poducen las tendencias que vemos en los datos, que muestran la firma que esperaríamos para el polvo”, subraya a Sinc la profesora Tabetha Boyajian, quien valora positivamente que hayan puesto el nombre de estrella de Tabby en su honor: “Es mejor que KIC 8462852”.Los científicos la observaron de cerca a través de la red del Observatorio Las Cumbres desde marzo de 2016 hasta diciembre de 2017. Desde mayo del año pasado se han producido cuatro episodios en los que la luz de la estrella ha decaído, y los participantes en la campaña de crowdfunding los pusieron nombre: Elsie y Celeste a los dos primeros, y como antiguas ciudades perdidas a los dos últimos: Scara Brae de Escocia y Angkor de Camboya.

Brillo de KIC 8462852 entre el 6 de mayo y el 9 de octubre 2017, medido con los telescopios de la red global de telescopios del Observatorio de Las Cumbres situados en el Observatorio de Hawai (OGG) y el Observatorio del Teide (TFN). / Equipo de Tabetha Boyajian

Los autores comentan en su artículo que, de alguna manera, lo que está sucediendo con la estrella es similar a lo que les ocurrió a esas ciudades desaparecidas: “Son eventos antiguos, ya que estamos viendo cosas que sucedieron hace más de 1.000 años. Y casi con certeza están originados por algo ordinario, al menos en una escala cósmica. Y sin embargo, eso los hace más interesantes y, sobre todo, misteriosos”.Los investigadores también destacan que el método utilizado para estudiar esta estrella, con la ayuda de la ciudadanía y una avalancha de datos sobre un solo objeto, supone una nueva era para la astronomía. De hecho, los astrónomos aficionados llamados ‘planet hunters’ (cazadores de planetas) han sido los que, revisando cantidades masivas de datos de la misión Kepler de la NASA, detectaron primero el comportamiento inusual de la estrella en 2015, años después del final de esa misión, en 2013.

Y, por otro lado, las observaciones con la red de telescopios LCO han sido posibles en parte gracias a la campaña de micromecenazgo.”Si no fuera por personas con una mirada imparcial sobre nuestro universo, esta estrella inusual se habría pasado por alto”, dice Boyajian, que insiste: “Sin el apoyo ciudadano no habríamos obtenido esta gran cantidad de datos”.Sin embargo, aún no se han encontrado todas las respuestas. En este momento, los astrónomos esperan que la estrella de Tabby se despierte nuevamente y muestre atenuaciones más fuertes, del 10% o el 20%, similares a las observadas por Kepler hace más de cinco años. Si bien los datos actuales apoyan la hipótesis de que un cuerpo escondido dentro de una gran nube de polvo está causando estas atenuaciones, con futuras observaciones de unas fluctuaciones más profundas se espera poder resolver definitivamente este rompecabezas.

Créditos:sinc

 

Descubierto el cordón umbilical de una estrella en formación.

Investigadores del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) han liderado el equipo científico que ha hecho el descubrimiento observando el objeto HD 100546. Se trata de una estrella joven en formación, con una edad de unos 7 millones de años y una masa intermedia (el doble de la masa solar), que posee un disco protoplanetario. Pertenece a la categoría de estrellas “Herbig Ae/Be” y es uno de los pocos objetos en los que se puede estudiar un sistema planetario en pleno proceso de formación. Estudios previos sugieren la existencia de un posible planeta, HD 100546b, localizado en el disco, a unas 50 UA de la estrella (1 UA, o Unidad Astronómica, es la distancia media Tierra-Sol). Más cercano a la estrella, a unas 10 UA, podría encontrarse un segundo candidato, HD 100546c.El autor principal del presente trabajo, el investigador del CAB Ignacio Mendigutía, lideró también un estudio previo sobre HD 100456 en el que se detectó un disco adicional muy cercano a la estrella central, el cual estaba separado del disco externo por un espacio entre ellos (gap), vacío de material. En ese estudio se obtuvo una tasa de acreción estelar (el ritmo al que la masa de la estrella crece) relativamente alto pese a que el disco interno no es muy masivo. La hipótesis que entonces plantearon Mendigutía y sus colaboradores fue que el disco interno estaba siendo “alimentado” de alguna manera desde el externo, permitiendo a la estrella crecer al ritmo observado.

Imagen de luz polarizada en el óptico. Se indica la posición de la estrella central (cruz blanca, cuya luz es anulada en las observaciones), el disco externo, la posición del candidato-planeta más interno (c), casi en el borde del gap, así como el posible chorro, dentro del gap. El tamaño aproximado de la órbita de Plutón alrededor del Sol aparece indicado como referencia. (Foto: © Adaptado de Mendigutía et al. (2017))

Lo que se ha descubierto ahora es, precisamente, el “cordón umbilical” que conecta el disco interno y el externo.Las nuevas observaciones sugieren un flujo de materia, procedente del disco externo, que está proporcionando material al interno. Este chorro se extiende unas 20 UA de lado a lado. Los datos han sido obtenidos utilizando las técnicas de imagen polarimétrica diferencial y de óptica adaptativa con el instrumento SPHERE/ZIMPOL (SPHERE: Spectro Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch; ZIMPOL: Zurich Imaging PoLarimeter), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de la ESO, en Chile.La relevancia de este hallazgo radica en que es la primera vez que se detecta un chorro de tan reducido tamaño y que, además, no guarda relación con la presencia de estrellas compañeras. Las escasísimas detecciones de este tipo de flujos de materia en estudios anteriores presentan tamaños mayores (del orden de 100 UA) y se observan principalmente en estrellas binarias o múltiples (HD 100546 no tiene estrellas compañeras), cuyas interacciones provocarían la aparición de los chorros.

Aunque en el presente trabajo no se ha podido confirmar la presencia de los dos protoplanetas propuestos alrededor de HD 100546, los nuevos resultados sí permiten establecer un límite máximo a la tasa de formación del segundo de ellos (HD 100456c), de modo que, o se ha formado ya, o lo hace de una forma tan lenta que impide su detección. Además, los nuevos datos sugieren que podría haber uno o más planetas aún por detectar a lo largo del chorro, que se sumarían a HD 100456b y c. Como indica Nuria Huélamo, investigadora del CAB y coautora de la investigación, una posible explicación a la existencia de este flujo de material en HD 100546 sería la presencia de planetas adicionales. “Estos planetas podrían provocar la transferencia de material en forma de chorros, desde el disco externo hacia el interno, a través del gap”, asegura.Para concluir, señala Mendigutía, “la simetría observada en el chorro recuerda a las barras centrales en algunas galaxias espirales, por lo que de confirmarse su presencia en HD 100546 sería interesante estudiar la posible analogía con estas estructuras de escala millones de veces mayor”.

Créditos:ncyt

Rosetta encuentra una columna de polvo procedente del interior del cometa.

El año pasado se detectó una fuente de polvo en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. ¿A qué podía deberse? Los científicos ahora sugieren que la energía de la emisión procedía del interior del cometa, quizá debido a la liberación de antiguas fumarolas de gas o bolsas de hielo oculto.La columna de polvo fue detectada por la sonda Rosetta de la ESA el 3 de julio de 2016, pocos meses antes del final de la misión, mientras el cometa se alejaba del Sol, a una distancia de casi 500 millones de kilómetros.“Vimos una brillante columna de polvo que salía de la superficie como un surtidor”, explica Jessica Agarwal, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Gotinga (Alemania), y principal autora del nuevo artículo.“Duró aproximadamente una hora y produjo unos 18 kg de polvo por segundo”.Además de un considerable aumento en el número de partículas de polvo que salían del cometa, Rosetta también detectó gránulos de hielo de agua.Las imágenes mostraron la ubicación de la emisión: una pared de 10 m de alto alrededor de una fosa circular en la superficie.En el cometa se han detectado otras columnas, derrumbes de acantilados y fenómenos similares, pero detectar este fenómeno en concreto fue toda una suerte: además de fotografiar la ubicación con todo detalle, Rosetta obtuvo muestras del propio material eyectado.

Columna en el cometa. (Foto: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA)

“Esta columna fue realmente especial. Disponemos de datos de calidad de cinco instrumentos distintos sobre los cambios experimentados por la superficie y sobre los materiales eyectados, ya que dio la casualidad de que Rosetta estaba orientada al lado adecuado de la superficie y atravesando la columna cuando se produjo el fenómeno”, añade Jessica.Rosetta nunca antes había ofrecido una cobertura tan completa y detallada de un evento como este”.Al principio, los científicos pensaron que la columna podría deberse a hielo superficial que se evaporaba al Sol. No obstante, las mediciones de Rosetta mostraron que se tenía que estar produciendo algo más energético para expulsar tal cantidad de polvo al espacio.“Debe de haberse liberado energía bajo la superficie para provocar la columna —apunta Jessica—. Es evidente que hay ciertos procesos en los cometas que aún no entendemos bien”.No está claro cómo se liberó esa energía. Quizá se trató de burbujas de gas a presión que subieron a través de cavidades subterráneas y se liberaron de forma explosiva a través de antiguas fumarolas, o bien de una reacción violenta del hielo al quedar expuesto a la luz solar.Como reconoce Matt Taylor, científico del proyecto Rosetta de la ESA: “Uno de los principales objetivos de Rosetta era comprender cómo funciona un cometa. Por ejemplo, ¿cómo se forma su envoltura gaseosa y cómo cambia con el tiempo?”.“Por eso resultan interesantes las emisiones, pero no teníamos capacidad para predecir cuándo o dónde se producirían: había que tener la suerte de capturarlas”.“Contar con total cobertura desde varios instrumentos de una emisión como esta y de sus efectos en la superficie es realmente valioso para saber cómo se originan estos fenómenos”.“Los científicos de Rosetta ahora están combinando las mediciones desde el cometa con simulaciones por ordenador y trabajo de laboratorio para averiguar qué produce estas columnas en los cometas”.

Créditos:NCYT

Estrella envejecida expulsa burbuja humeante.

Los astrónomos han empleado ALMA para capturar una imagen sorprendentemente hermosa de una frágil burbuja de material expelido en torno a la exótica estrella roja U Antliae. Estas observaciones ayudarán a los astrónomos a entender mejor cómo evolucionan las estrellas en las últimas fases de sus ciclos de vida.En la débil constelación austral de Antlia (la Máquina Neumática) el atento observador con binoculares detectará una estrella muy roja, cuyo brillo varía ligeramente una semana tras otra. Esta estrella fuera de lo común se llama U Antliae y nuevas observaciones con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) están revelando una envoltura esférica notablemente delgada en torno a esta.U Antliae [1] es una estrella de carbono, evolucionada, fría y luminosa, de la rama asintótica gigante.

Este gráfico muestra la ubicación de la estrella U Antliae en la constelación de Antlia (The Air Pump). Esta estrella muy roja y variable se puede ver con binoculares pequeños.Crédito:ESO, IAU y Sky & Telescope

Hace unos 2.700 años atrás, U Antliae pasó por un corto período de rápida pérdida de masa. Durante este período de unos cientos de años, el material que constituía la envoltura observada con los nuevos datos de ALMA fue expulsado a gran velocidad. Un análisis más detallado de esta envoltura, también muestra evidencias de delgadas y menudas nubes de gas, conocidas como subestructuras filamentosas.Lograr esta espectacular vista fue posible dada la capacidad única para crear imágenes nítidas a múltiples longitudes de onda que proporciona el radiotelescopio ALMA, ubicado en el llano de Chajnantor, en el desierto de Atacama, Chile.

Esta imagen del Digitized Sky Survey 2 muestra la estrella de carbono muy roja U Antliae y sus alrededores.Crédito:ESO, Digitized Sky Survey 2. Reconocimiento: Davide De Martin

ALMA puede ver una estructura mucho más fina de la envoltura de U Antilae, con respecto a lo que se había podido realizar anteriormente.Los nuevos datos de ALMA no son solo una imagen; ALMA produce un conjunto de datos tridimensionales (un cubo de datos) y cada parte es observada en una longitud de onda ligeramente diferente. Esto es el efecto Doppler, que significa que distintas porciones del cubo de datos muestran imágenes del gas moviéndose a distintas velocidades acercándose o alejándose del observador. Esta envoltura también es notoria, ya que es simétricamente muy redonda y también marcadamente fina. Al visualizar las distintas velocidades podemos dividir esta burbuja cósmica en partes virtuales, tal como lo hacemos en la tomografía por computador o con el cuerpo humano.

Esta imagen fue creada a partir de los datos de ALMA sobre la inusual estrella roja de carbono U Antliae y su envolvente de material. Los colores muestran el movimiento del material brillante en la concha a lo largo de la línea de visión hacia la Tierra. El material azul se encuentra entre nosotros y la estrella central, y se está moviendo hacia nosotros. El material rojo alrededor del borde se está alejando de la estrella, pero no hacia la Tierra.Para mayor claridad esta visión no incluye el material en el lado lejano de la estrella, que está retrocediendo de nosotros de una manera simétrica.Crédito:ALMA (ESO / NAOJ / NRAO), F. Kerschbaum

Entender la composición química de las envolturas y atmósferas de estas estrellas, y cómo estas envolturas se forman por la pérdida de masa, es importante para comprender apropiadamente cómo evolucionan las estrellas en el Universo primitivo, y también cómo evolucionaron las galaxias. Las envolturas tales como la que rodea a U Antliae muestran una rica variedad de compuestos químicos en base a carbono y otros elementos. También ayudan a reciclar la materia, y proporcionan hasta el 70% del polvo entre las estrellas.

Notas:

[1] El nombre U Antliae refleja el hecho de que esta es la cuarta estrella que cambia su brillo en la constelación de Antlia (la Máquina Neumática). La denominación de tales estrellas variables siguió una complicada secuencia, a medida que se encontraban más y más.

Créditos:eso

Gaia nos acerca al centro de la galaxia.

Gaia, el satélite astrométrico de la ESA, está detectando y midiendo las propiedades de millones de estrellas para elaborar el mapa tridimensional más preciso de la Vía Láctea. Al conocer con exactitud el movimiento de cada estrella, los astrónomos podrán remontarse al pasado para comprender la historia de la Vía Láctea, su evolución y su futuro.En general, cuando Gaia registra estrellas, se transmiten a la Tierra únicamente los datos relativos al objeto de interés. No obstante, en las regiones más densas del firmamento, el número de estrellas y su cercanía entre sí rebasa la capacidad del sistema de detección y procesamiento de Gaia, por lo que su censo resulta algo menos completo.Para contrarrestar este problema, se han elegido científicamente determinadas regiones de alta densidad para procesarlas con un modo de captura de imágenes especial, como podemos ver aquí. Este tipo de observaciones se lleva a cabo rutinariamente cada vez que Gaia efectúa un barrido de estas regiones.

La imagen, tomada el 7 de febrero de 2017, muestra parte de la Ventana de Sagittarius I (Sgr-I), situada tan solo dos grados por debajo del Centro Galáctico. Sgr-I presenta una cantidad relativamente baja de polvo interestelar a lo largo de la línea de visión desde la Tierra, constituyendo así una ‘ventana’ a las estrellas cercanas a dicho centro.La espectacular densidad estelar aquí es de 4,6 millones de estrellas por grado cuadrado. La imagen abarca unos 0,6 grados cuadrados, por lo que solo esta secuencia podría incluir unos 2,8 millones de estrellas.La imagen aparece en franjas, correspondiendo cada una a un dispositivo de carga acoplada (CCD) del trazador cartográfico. La imagen se ha procesado levemente para subrayar el contraste entre el brillo de las estrellas y los restos de gas y polvo, más oscuros. Al ampliar la imagen se aprecian ciertos artefactos relacionados con los CCD, como líneas verticales, y pequeños destellos brillantes que indican rayos cósmicos. El análisis de estas imágenes no comenzará hasta que el esfuerzo necesario por el procesamiento rutinario de los datos lo permita.El primer catálogo de Gaia, con más de mil millones de estrellas y basado en los primeros 14 meses de recogida de datos, fue publicado en septiembre de 2016. El próximo lanzamiento está previsto para abril de 2018, con nuevos lanzamientos en 2020 y 2022.

Créditos:esa

Encuentros cercanos de tipo estelar.

Los movimientos de más de 300.000 estrellas cartografiadas por el satélite Gaia de la ESA revelan que los encuentros cercanos con nuestro Sol podrían perturbar la nube de cometas situados en los márgenes del Sistema Solar y, en un futuro lejano, enviar algunos de ellos hacia la Tierra. Dado el desplazamiento del Sistema Solar por la Galaxia y el de otras estrellas por sus trayectorias, los encuentros cercanos son inevitables, si bien la idea de ‘cercanos’ en este contexto implica billones de kilómetros de distancia.Dependiendo de su masa y su velocidad, una estrella necesitaría penetrar en un radio de unos 60 billones de kilómetros antes de empezar a tener efecto en la lejana acumulación de cometas que forma la Nube de Oort, situada, según los expertos, a 15 billones de kilómetros del Sol, 100.000 veces la distancia de la Tierra a nuestra estrella.

En comparación, Neptuno, el planeta más alejado, orbita a una distancia media de unos 4.500 millones de kilómetros, o 30 veces la distancia de la Tierra al Sol.La influencia gravitatoria de las estrellas que pasan cerca de la Nube de Oort podría perturbar las trayectorias de los cometas situados en ella, arrastrándolos hasta órbitas que los llevarían al interior del Sistema Solar. Se cree que esta influencia sería responsable de la aparición de algunos de los cometas que cruzan nuestro cielo con una frecuencia de cien a mil años, e incluso podría empujar los cometas a una trayectoria en la que impactarían con la Tierra u otros planetas.Comprender los movimientos pasados y futuros de las estrellas es uno de los principales objetivos de Gaia, que a lo largo de sus cinco años de misión recopilará datos precisos sobre posiciones y movimientos estelares. Tras 14 meses de trabajo, recientemente se hizo público el primer catálogo  de más de mil millones de estrellas, que incluye las distancias y desplazamientos por el firmamento de más de dos millones de ellas.

Gaia.

Al combinar los nuevos resultados con información ya existente, los astrónomos comenzaron una búsqueda detallada y a gran escala de estrellas que pasaran cerca de nuestro Sol. Hasta el momento, se ha realizado un seguimiento de los movimientos respecto al Sol de más de 300.000 estrellas y se ha determinado su máximo acercamiento en un margen de cinco millones de años en el pasado y en el futuro. Así, se ha descubierto que 97 estrellas pasarán a unos 150 billones de kilómetros, mientras que 16 entrarán en un radio de unos 60 billones de kilómetros. Aunque se considera que estas últimas 16 estrellas pasarán razonablemente cerca, destaca especialmente el encuentro cercano de una estrella, Gliese 710, dentro de 1,3 millones de años. Se prevé que pasará a tan solo 2,3 billones de kilómetros—unas 16.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol—, penetrando en la Nube de Oort.

La estrella ya se ha documentado adecuadamente  y, gracias a los datos de Gaia, recientemente se ha revisado la distancia estimada para el encuentro. Antes, había una certidumbre del 90 % de que pasaría a entre 3,1 y 13,6 billones de kilómetros. Ahora, con unos datos más precisos parece que lo hará a entre 1,5 y 3,2 billones de kilómetros, probablemente a 2,3 billones de kilómetros.Además, aunque la masa de Gliese 710 es un 60 % la de nuestro Sol, su movimiento es mucho más lento que el de la mayoría de estrellas: a casi 50.000 km/h en su máximo acercamiento, en comparación con la media de 100.00 km/h. La velocidad de su paso implica que tendrá mucho tiempo de ejercer influencia gravitatoria en los objetos de la Nube de Oort, por lo que podría enviar multitud de cometas al Sistema Solar. A pesar de su lentitud, en el momento de su máximo acercamiento será el objeto más brillante y rápido que aparecerá en el cielo nocturno.

Hay que destacar que el último estudio realizado empleó las mediciones de Gaia para realizar un cálculo general de la frecuencia de encuentros estelares, teniendo en cuenta incertidumbres como estrellas que podrían no haber sido observables en el catálogo existente. Durante un periodo de cinco millones de años en el pasado y en el futuro, se calcula que la frecuencia de encuentros total sería de unas 550 estrellas por millón de años en un radio de 150 billones de kilómetros, de las cuales unas 20 podrían acercarse a menos de 30 billones de kilómetros. Eso equivale a un encuentro ‘cercano’ potencial cada 50.000 años más o menos. Debemos tener en cuenta que no hay garantía de que una estrella vaya a perturbar a ningún cometa de forma que acabe entrando en el Sistema Solar y, aunque así fuera, de que la Tierra vaya a quedar en el punto de mira. Estos cálculos se irán perfeccionando a medida que se publiquen nuevos datos de Gaia. El segundo lanzamiento está previsto para abril del próximo año y contendrá información de 20 veces más estrellas, algunas de ellas mucho más distantes, lo que permitirá efectuar reconstrucciones hasta 25 millones de años en el pasado y en el futuro.

Créditos:esa

 

Descubren que el núcleo del Sol rota casi cuatro veces más rápido que su “superficie”.

El núcleo del Sol gira casi cuatro veces más deprisa que la superficie solar, según lo descubierto por un equipo internacional de astrónomos. Los científicos habían supuesto que el núcleo estaba rotando a más o menos la misma velocidad que la superficie.La explicación más probable para esta inesperada conducta es que la veloz rotación del núcleo sea un remanente del periodo durante el cual se formó el Sol, hace unos 4.600 millones de años. Después de la formación de nuestra estrella, el viento solar posiblemente ralentizó la rotación de la parte externa del astro.

El hallazgo es obra del equipo del astrónomo Roger Ulrich, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en Estados Unidos, y Patrick Boumier, del Instituto de Astrofísica Espacial en Francia. Los investigadores trabajaron con datos obtenidos a lo largo de 16 años por el observatorio espacial SOHO, de la Agencia Espacial Europea y la NASA. El SOHO fue lanzado al espacio el 2 de diciembre de 1995, para estudiar el Sol desde su núcleo hasta la corona externa y también al viento solar. La nave sigue funcionando.

El Sol, emitiendo penachos de plasma de hidrógeno. Las áreas blancas indican dónde el campo magnético solar es especialmente fuerte. (Foto: ESA / NASA)

La idea de que el núcleo solar podría estar rotando mucho más rápidamente que la superficie ha venido siendo considerada durante más de 20 años, pero nunca antes se había tenido la oportunidad de ponerla a prueba mediante mediciones de velocidad.El núcleo del Sol difiere también de su superficie en otro rasgo importante: posee una temperatura de aproximadamente 15,7 millones de grados centígrados, mientras que la superficie “solo” está a unos 5.500 grados centígrados.

Créditos:NCYT

 

Los anillos de Saturno y Prometeo.

La misión internacional Cassini está llegado a su fin de forma espectacular: sumergiéndose entre Saturno y sus anillos interiores y explorando territorio desconocido como nunca antes.Con el último conjunto de cinco inmersiones, la sonda se introducirá en la atmósfera saturniana y sus instrumentos podrán tomar las primeras muestras directas del planeta para estudiar su composición química y analizar su temperatura a distintas altitudes. Estas inmersiones también ofrecerán primeros planos de las características atmosféricas del planeta, incluyendo su vórtice polar y su aurora.En estos momentos, Cassini está completando la tercera de estas inmersiones atmosféricas y, hacia el final de la última órbita, sobrevolará Titán a una distancia de 119.049 km el día 11 de septiembre, suficiente como para desplazar a Cassini hasta su trayectoria final hacia la atmósfera del planeta, con lo que concluirá una odisea de 13 años en el sistema saturniano.Mañana, la NASA presentará información detallada sobre el gran final de la misión en una sesión informativa exclusiva para medios, prevista para las 18:00 GMT / 20:00 CEST.La imagen que aquí presentamos fue capturada el 13 de mayo, durante una inmersión temprana entre el planeta y sus anillos, a una distancia de aproximadamente 1,1 millones de kilómetros de Saturno. Muestra el delgado contorno de la luna Prometeo, de 86 km de diámetro, que asoma junto a las misteriosas estructuras del anillo F de Saturno. Muchas de las tenues formaciones de este delgado anillo se deben a las interacciones gravitatorias con Prometeo.La mayor parte de la superficie de la pequeña luna está oculta debido a la geometría de visualización: Cassini se encontraba detrás de Saturno y Prometeo respecto al Sol, mirando hacia el lado oscuro de la luna y captando únicamente algo de su hemisferio norte, iluminado por el Sol. Los detalles del lado iluminado de los anillos muestran una clara diferencia de brillo entre la sección exterior del anillo A de Saturno (a la izquierda del centro) y el resto, hacia el interior de la División Keeler (abajo a la izquierda).

La imagen fue publicada por primera vez el 7 de agosto de 2017.

La misión Cassini es un proyecto cooperativo de la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana ASI.

Créditos:esa

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