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Nasa próxima misión: detectar exoplanetas con posibilidad de vida TESS

En una misión para detectar planetas fuera de nuestro sistema solar, está previsto que el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS) de la NASA se lance antes de las 6:32 p.m. EDT Lunes, 16 de abril. La cobertura de la misión Prelaunch comenzará en la Televisión de la NASA y el sitio web de la agencia el domingo 15 de abril, con tres sesiones informativas en vivo.

TESS es el siguiente paso de la NASA en la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar, conocidos como exoplanetas, incluidos los que podrían soportar la vida. Se espera que la misión catalogue miles de candidatos planetarios y aumente enormemente el número actual de exoplanetas conocidos. TESS encontrará los exoplanetas más prometedores que orbitan alrededor de estrellas relativamente cercanas, brindando a los futuros investigadores un rico conjunto de nuevos objetivos para estudios de seguimiento más completos, que incluyen el potencial de evaluar su capacidad para albergar vida.

La NASA encuentra una gran cantidad de agua en la atmósfera de un exoplaneta

Al igual que los detectives que estudian las huellas dactilares para identificar al culpable, los científicos utilizaron los telescopios espaciales Hubble y Spitzer de la NASA para encontrar las “huellas dactilares” de agua en la atmósfera de un exoplaneta parecido en masa a Saturno caliente e hinchado a unos 700 años luz de distancia. Y, encontraron mucha agua. De hecho, el planeta, conocido como WASP-39b, tiene tres veces más agua que Saturno.

Aunque ningún planeta como este reside en nuestro sistema solar, WASP-39b puede proporcionar nuevos conocimientos sobre cómo y dónde se forman los planetas alrededor de una estrella, dicen los investigadores. Este exoplaneta es tan único que subraya el hecho de que cuantos más astrónomos aprendan sobre la complejidad de otros mundos, más aprenderá sobre sus orígenes. Esta última observación es un paso importante hacia la caracterización de estos mundos.

Aunque los investigadores predijeron que verían agua, se sorprendieron por la cantidad de agua que encontraron en este “Saturno caliente”. Debido a que WASP-39b tiene mucha más agua que nuestro vecino de anillos famosos, debe haberse formado de manera diferente. La cantidad de agua sugiere que el planeta en realidad se desarrolló lejos de la estrella, donde fue bombardeado por una gran cantidad de material helado. WASP-39b probablemente tuvo una historia evolutiva interesante al migrar, realizando un viaje épico a través de su sistema planetario y quizás borrando objetos planetarios en su camino.

“Necesitamos mirar hacia afuera para poder entender nuestro propio sistema solar”, explicó la investigadora principal Hannah Wakeford del Space Telescope Science Institute en Baltimore, y la Universidad de Exeter en Devon, Reino Unido. “Pero los exoplanetas nos muestran que la formación de planetas es más complicada y más confusa de lo que pensábamos que era. ¡Y eso es fantástico!”

Wakeford y su equipo pudieron analizar los componentes atmosféricos de este exoplaneta, que es similar en masa a Saturno pero profundamente diferente en muchos otros aspectos. Mediante la disección de la filtración de luz de las estrellas a través de la atmósfera del planeta en sus colores componentes, el equipo encontró evidencia clara de agua. Esta agua se detecta como vapor en la atmósfera.

Utilizando Hubble y Spitzer, el equipo ha capturado el espectro más completo posible de la atmósfera de un exoplaneta con la tecnología actual. “Este espectro es hasta ahora el mejor ejemplo que tenemos de cómo es una atmósfera clara de exoplanetas”, dijo Wakeford.

“WASP-39b muestra que los exoplanetas pueden tener composiciones muy diferentes a las de nuestro sistema solar”, dijo el coautor David Sing de la Universidad de Exeter. “Afortunadamente, esta diversidad que vemos en los exoplanetas nos dará pistas para descubrir todas las formas diferentes en que un planeta puede formarse y evolucionar”.

Ubicada en la constelación de Virgo, WASP-39b gira alrededor de una estrella silenciosa, similar al Sol, llamada WASP-39, una vez cada cuatro días. El exoplaneta se encuentra actualmente más de 20 veces más cercano a su estrella que la Tierra al Sol. Está bloqueado por mareas, lo que significa que siempre muestra la misma cara que su estrella.

Su temperatura del lado del día es un abrasador 1,430 grados Fahrenheit (776,7 grados Celsius). Los poderosos vientos transportan calor desde el otro lado del planeta, manteniendo el lado nocturno permanente casi tan caliente. Aunque se llama “Saturno caliente”, no se sabe que WASP-39b tenga anillos. En cambio, tiene una atmósfera hinchada que está libre de nubes a gran altitud, lo que permite a Wakeford y su equipo mirar hacia abajo en sus profundidades.

De cara al futuro, Wakeford espera utilizar el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, cuya inauguración está programada para 2019, para obtener un espectro aún más completo del exoplaneta. Webb podrá proporcionar información sobre el carbono atmosférico del planeta, que absorbe la luz en longitudes de onda infrarrojas más largas de lo que Hubble puede ver. Al comprender la cantidad de carbono y oxígeno en la atmósfera, los científicos pueden aprender aún más sobre dónde y cómo se formó este planeta.

El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto de cooperación internacional entre la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea). El Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland, administra el telescopio. El Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (STScI) en Baltimore lleva a cabo operaciones científicas de Hubble. STScI es operado para la NASA por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía, Inc., en Washington.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Pasadena, California, gestiona la misión del Telescopio Espacial Spitzer para la Dirección de Misión Científica de la NASA, Washington. Las operaciones científicas se llevan a cabo en el Centro de Ciencias Spitzer en Caltech en Pasadena. Las operaciones de la nave espacial se basan en Lockheed Martin Space Systems Company, Littleton, Colorado. Los datos se archivan en el Infrared Science Archive ubicado en IPAC en Caltech. Caltech maneja el JPL para la NASA.

Para obtener más información sobre el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, visite:

https://www.nasa.gov/hubble

Para obtener más información sobre el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, visite:

https://www.nasa.gov/spitzer

El clorometano interestelar decepciona a los astrobiólogos.

El observatorio ALMA, en Chile, ha detectado por primera vez en el espacio un compuesto organohalogenado: el clorometano o freón 40, localizado a unos 400 años luz alrededor del joven sistema estelar IRAS 16293-2422. Por su parte, la sonda Rosetta también ha registrado esta molécula orgánica en la fina atmósfera que rodea al cometa 67P/C-G, dentro de nuestro sistema solar. Los detalles se publican esta semana en la revista Nature Astronomy.Estos compuestos se generan en la Tierra por procesos biológicos en organismos tan diversos como los hongos y el ser humano, pero el nuevo descubrimiento sugiere que pueden no ser unos buenos marcadores de la vida, como se había especulado hasta ahora, ya que aparecen en lugares anteriores al inicio de esta.El hallazgo indica que los astrobiólogos podrían haber seguido un camino equivocado. En lugar de indicar la presencia de vida, los organohalógenos pueden ser un componente de la desconocida química del origen de la vida, quizá de la llamada ‘sopa primordial’ en la joven Tierra o en otros incipientes exoplanetas rocosos.”Simplemente, no predijimos la formación de este compuesto y nos sorprendió encontrarlo en determinadas concentraciones”, señala Edith Fayolle, investigadora del centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (EE UU) y coautora del trabajo, quien subraya: “Ahora está claro que estas moléculas se forman fácilmente en los viveros estelares y proporcionan información sobre la evolución química de los sistemas planetarios, incluso el nuestro propio”.

Créditos:sinc

Detectan una molécula prebiótica en el entorno de un joven sol.

Científicos del Centro de Astrobiología y otros centros europeos han encontrado, en una región de formación de estrellas parecidas a nuestro Sol, un ingrediente químico básico para la vida: el isocianato de metilo. El descubrimiento se ha logrado gracias al observatorio ALMA y puede ayudar a comprender mejor cómo surgió la vida en la Tierra.

Dos equipos de astrónomos han utilizado el poder del observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), en Chile, para detectar isocianato de metilo (CH3NCO), una molécula orgánica compleja prebiótica­, en el sistema estelar múltiple IRAS 16293-2422. Está situado a unos 400 años luz de distancia en una gran región de formación estelar llamada Ro Ofiuco, en la constelación de Ofiuco (el portador de la serpiente). Un equipo está codirigido por Rafael Martín-Doménech, del Centro de Astrobiología en Madrid (España) y Víctor M. Rivilla, del INAF-Observatorio Astrofísico de Arcetri, en Florencia (Italia); y el otro por Niels Ligterink, del Observatorio de Leiden (Países Bajos) y Audrey Coutens, del University College London (Reino Unido). Sus estudios se publican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Las capacidades de ALMA permitieron a ambos equipos observar la molécula en varias longitudes de onda diferentes y definidas a lo largo de todo el espectro de ondas de radio. Encontraron las distintivas huellas químicas en las cálidas y densas regiones interiores de la envoltura de polvo y gas que rodea a las estrellas jóvenes en sus primeras etapas de evolución.

ALMA

Cada equipo identificó y aisló las firmas del isocianato de metilo. Luego lo desarrollaron con modelos químicos de ordenador y experimentos de laboratorio para refinar nuestra comprensión del origen de la molécula. Los resultados mostraron que el gas con esta molécula orgánica compleja rodea a cada una de las protoestrellas de IRAS 16293-2422.Es la primera vez que esta molécula prebiótica, que podría jugar un importante papel en el origen de la vida, se observa en el gas caliente que rodea a una joven estrella con un tamaño similar a nuestro Sol.La Tierra y los demás planetas de nuestro sistema solar se formaron a partir del material que sobró tras la formación del Sol. Por tanto, estudiar protoestrellas de tipo solar, puede ayudar a los astrónomos a comprender el pasado, permitiéndoles observar  condiciones similares a las que condujeron a la formación de nuestro sistema solar hace más de 4.500 millones de años.

Otra pieza para comprender cómo surgió la vida en la Tierra.

Martín-Doménech y Rivilla comentan: “Estamos especialmente emocionados con el resultado porque estas protoestrellas son muy similares al Sol al principio de su vida, con las condiciones adecuadas para que se formen planetas del tamaño de la Tierra. Ahora, con el descubrimiento de moléculas prebióticas en este estudio, contamos con otra pieza del rompecabezas que nos ayudará a comprender cómo surgió la vida en nuestro planeta”.Por su parte, Ligterink y Coutens destacan: “¡Este sistema sigue sorprendiéndonos! Tras el descubrimiento de los azúcares, ahora hemos encontrado isocianato de metilo. Esta familia de moléculas orgánicas está implicada en la síntesis de péptidos y aminoácidos, que, en forma de proteínas, son la base biológica para la vida tal y como la conocemos”.

Ligterink está encantado con los resultados de laboratorio que apoyan este trabajo: “Además de detectar moléculas, también queremos entender cómo se forman. Nuestros experimentos de laboratorio muestran que, en efecto, el isocianato de metilo puede formarse sobre partículas heladas bajo condiciones muy frías, similares a las del espacio interestelar. Esto implica que es muy probable que esta molécula (y, por tanto, la base para los enlaces peptídicos) esté presente cerca de la mayor parte de las estrellas jóvenes de tipo solar”.El nuevo descubrimiento puede ayudar a entender cómo llegó a surgir la vida en la Tierra, puesto que la familia de moléculas orgánicas de los isocianatos, de la cual el metilisocianato es la maś simple de todas, se considera que juegan un papel esencial en la formación de los denominados enlaces peptídicos entre los distintos aminoácidos, que, a su vez, permiten la creación de las proteínas que se encuentran en todos los organismos vivos.

Créditos:SINC

Vapor de agua para comprender la evolución de las galaxias luminosas.

El agua (H2O) es una de las especies moleculares más abundantes del universo, pero en nuestra galaxia está en su mayor parte en estado sólido (hielos adheridos a los granos de polvo interestelar). No obstante, en los núcleos de las galaxias luminosas se observa una gran acumulación de H2O en otro estado: el gaseoso, asociada a fuertes brotes de formación estelar.Gracias al uso del interferómetro ALMA (Chile), un conjunto de 50 antenas que observan a la vez la misma fuente (lo que incrementa enormemente el área recolectora y mejora drásticamente la resolución angular), un grupo internacional de investigadores ha podido observar ahora que ese disco nuclear,de tamaño inferior a la centésima parte de la distancia que separa la Tierra del centro de nuestra galaxia,contiene una asombrosa cantidad de H2O, equivalente a 30 billones (millones de millones) de veces el agua contenida en todos los océanos de la Tierra.Este estudio, en el que ha participado el profesor Eduardo González Alfonso del departamento de Física y Matemáticas de la Universidad de Alcalá (UAH) (España), se ha centrado en detectar, por primera vez, la transición de fase del agua a una frecuencia de 448 gigahercios (GHz) en el espacio. El trabajo se ha publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, que además lo ha seleccionado como uno de los artículos más destacados en lo que va de 2017.

Esquema de la primera detección de transición del agua en el
espacio a 448 GHz.  (Foto: M. Pereira-Santaella et al./ A&A)

 

Los discos nucleares galácticos pueden resultar claves para nuestra comprensión de la transformación de galaxias con enormes brotes de formación estelar en galaxias elípticas, sin apenas formación estelar y por tanto ‘muertas’ (dicho en argot astrofísico), así como en la formación y crecimiento de agujeros negros súpermasivos en los centros galácticos.Según los autores, esta investigación contribuirá a observar en detalle y comprender mejor la evolución cósmica de las galaxias luminosas. Además del investigador de la UAH, en el trabajo han participado otros del Observatorio Astronómico Nacional (OAN-IGN), el Centro de Astrobiología (CSIC/INTA), el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) junto a colegas británicos y brasileños.

Créditos:NCYT

Confirmada la formación de estrellas en las eyecciones de gas producidas desde el centro de las galaxias.

Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España) ha revelado la formación de estrellas en los outflows galácticos, las eyecciones de gas que se producen a muy alta velocidad desde las partes centrales de la galaxia hacia el exterior. Aunque existían algunas evidencias observacionales, hasta el momento no se había confirmado este fenómeno. El trabajo se publica en la revista Nature.Los outflows se generan por explosiones de supernovas o, como en el caso de la galaxia estudiada, por la energía liberada en las inmediaciones de un agujero negro muy masivo. Dado que los outflows galácticos eran mucho más potentes y frecuentes en las primeras fases del universo, los científicos destacan la contribución de este estudio a un mejor entendimiento de esa época.

Representación artística de un outflow, o eyección de gas producida

desde el centro de una galaxia, en donde se han formado estrellas.

“La formación de estrellas en los outflows puede representar una fracción muy significativa de la tasa total de formación estelar, especialmente en las galaxias lejanas, cuando el universo era mucho más joven que en la actualidad”, comenta Santiago Arribas, investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial).La formación estelar en los outflows también puede explicar algunos resultados observacionales, como la presencia de metales pesados en el medio intergaláctico, es decir, el espacio entre galaxias. “Algunas estrellas creadas en los outflows pueden tener la velocidad suficiente para escapar de la gravedad de la galaxia y alcanzar esta región.

VLT

Cuando mueren y explotan como supernovas enriquecen con metales ese espacio”, explica Sara Cazzoli también co-autora del trabajo.El estudio señala también que otras estrellas pueden quedar orbitando la galaxia a muy alta velocidad, lo que explicaría las propiedades cinemáticas de algunas estrellas que se observan en muchas galaxias, incluida la nuestra.Utilizando instrumentos de los telescopios VLT (Very Large Telescopes) de la Organización Europea del Hemisferio Sur situados en Chile se han obtenido los resultados a través de la técnica de espectroscopía, tanto óptica como infrarroja, que, según apunta Luis Colina, también científico del CSIC en el Centro de Astrobiología, “aportan una información importante sobre la manera en que se forman y evolucionan las galaxias”.

Créditos:NCYT

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