Vulpécula y las estrellas gigantes.

Si, como sabemos, las nuevas estrellas son el motor de nuestra Galaxia, de acuerdo con esta imagen infrarroja capturada desde Herschel, su supervivencia está garantizada durante los próximos millones de años.Situada a 8.000 años luz en la constelación de Vulpécula, la región que muestra la imagen se conoce como Vulpécula OB1. Se trata de una asociación estelar en la que se está formando un grupo de estrellas de tipo OB verdaderamente gigantes.Estas estrellas emiten una gran cantidad de radiación, ultravioleta y de otros tipos, que comprime la nube circundante, haciendo que las regiones cercanas de polvo y gas comiencen a colapsar, lo que dará lugar a nuevas estrellas. Con el tiempo, este proceso irá consumiendo parte de la nube, transformando su materia en nuevas y brillantes estrellas.Esta imagen se ha obtenido dentro del proyecto clave Hi-GAL de Herschel, cuyo objetivo es utilizar los instrumentos infrarrojos del observatorio espacial para capturar la totalidad del plano galáctico en cinco longitudes de ondas de infrarrojos distintas.Estas longitudes de onda muestran material frío, la mayoría en un rango de entre -220 y -260 ºC.

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Aunque inapreciables a las longitudes de onda visibles, esta vista infrarroja muestra a los astrónomos una sorprendente cantidad de estructuras en el interior de la nube.Sorprendente porque el proyecto Hi-GAL ha desvelado una maraña de filamentos que se extiende por las regiones de formación estelar de nuestra Galaxia. Parte de esta vasta red puede verse en la imagen, formando una filigrana en naranja y rojo.A longitudes de onda visibles, la asociación OB se relaciona con un cúmulo estelar catalogado como NGC 6823, descubierto por William Herschel en 1785 y que contiene entre 50 y 100 estrellas. Esta heterogénea región de formación estelar alberga también una nebulosa que emite luz visible, catalogada como NGC 6820.Las estrellas gigantes de Vulpécula OB1 son algunas de las mayores de la Galaxia. Con una masa docenas de veces mayor a la del Sol, su vida es corta desde el punto de vista astronómico, ya que se consumen muy rápido.Se calcula que pueden tener unos dos millones de años, por lo que ya se acercan a su fin. Una vez consumida su energía, colapsarán y explotarán en forma de supernovas. El impacto que esta explosión tendrá en la nube circundante provocará el nacimiento de otras estrellas, dando así comienzo a un nuevo ciclo.

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Vía:NCYT

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