Monthly Archives: June 2017

Luz verde para PLATO, la misión que buscará exotierras habitables.

La Agencia Espacial Europea ha aprobado la construcción de la misión Tránsitos planetarios y oscilaciones estelares (PLATO), que liderará la búsqueda de exoplanetas potencialmente habitables. El Instituto de Astrofísica de Andalucía, el Centro de Astrobiología y el Instituto de Astrofísica de Canarias participan en el proyecto.

El Comité del Programa Científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), reunido esta semana en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC, cerca de Madrid), ha aprobado la construcción de la misión PLATO, una vez completados los tres años de estudios técnicos tras su selección en febrero de 2014 para el programa Cosmic Vision.Se trata del último paso hacia el desarrollo del que será el gran proyecto de la ESA en la búsqueda de planetas extrasolares. La adopción de la misión determina el momento en el que comienza la construcción de PLATO (acrónimo en inglés de Tránsitos planetarios y oscilaciones estelares), que permitirá localizar y caracterizar miles de nuevos planetas extrasolares.La misión detectará nuevos exoplanetas con el método de los tránsitos, pequeños eclipses producidos cuando un planeta que gira en torno a una estrella atraviesa nuestro campo de visión. PLATO se centrará especialmente en la búsqueda de planetas del tamaño de la Tierra o mayores (lo que se conoce como ‘supertierras’) que giran en torno a estrellas parecidas al Sol en la zona de habitabilidad, o región donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida en superficie.

Diseño actual de uno de los 26 telescopios que compondrán la instrumentación de PLATO. / Consorcio PLATO–DLR

“Esto generará un censo de los planetas que están en condiciones de haber generado vida en su superficie, lo que se conoce como franja de habitabilidad de un determinado objeto estelar”, apunta Rafael Garrido, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en la misión.Las observaciones que PLATO realizará desde el espacio se complementarán con medidas de telescopios en tierra. Gracias a esto, será posible conocer el tamaño, la densidad y la edad de los distintos planetas, e incluso si tienen atmósfera o lunas.PLATO no solo medirá la pequeña disminución en el brillo de la estrella que los tránsitos ocasionan, sino que también estudiará las oscilaciones estelares, producidas por el movimiento del gas dentro de las estrellas. Esta técnica, conocida como astrosismología, guarda cierta similitud con la sismología terrestre y permite conocer el interior de las estrellas y determinar parámetros esenciales como su densidad, composición o dinámica interna.

Un conjunto de 26 telescopios.

Para conseguir estos objetivos contará con 26 telescopios de pequeño formato, cada uno de ellos con 4 detectores tipo CCD, con un total de 80 millones de píxeles. PLATO observará las mismas estrellas durante largos periodos de tiempo, de hasta 3 años, desde su posición orbital definitiva en el punto conocido como Lagrange L2.  La misión, en lugar de emplear una única lente o espejo, se compone del conjunto de telescopios que le aportarán una precisión suficiente para hallar planetas más pequeños que la Tierra situados a una distancia a su estrella similar a la existente entre nuestro planeta y el Sol.Estos telescopios podrán combinarse de diferentes formas, trabajando como un solo telescopio o divididos en grupos, lo que le proporcionará capacidades sin precedentes para, por ejemplo, observar simultáneamente objetos débiles y brillantes. PLATO estará equipado con el sistema de cámaras más grande enviado nunca al espacio, con un total de ochenta millones de píxeles.

España en en la misión PLATO.

Esta misión supondrá un hito en la participación tecnológica española en misiones espaciales europeas. En particular, el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) será el responsable, en colaboración con la Universidad de Granada, del diseño y construcción de la unidad electrónica principal de la misión.También participan el Centro de Astrobiología (CAB, INTA-CSIC), el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA)  y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en colaboración con varias empresas del sector aeroespacial y con financiación del Plan Estatal de I+D+i.

Créditos:Sinc

Impactante: Betelgeuse captada por ALMA

Esta burbuja naranja es la cercana estrella Betelgeuse vista por ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array). Es la primera vez que ALMA observa la superficie de una estrella, y este primer intento ha dado como resultado la imagen de mayor resolución de Betelgeuse disponible hasta ahora.Betelgeuse es una de las estrellas más grandes conocidas en la actualidad, con un radio unas 1.400 veces más grande que el del Sol en el continuo del rango milimétrico. Situada a unos 600 años luz de distancia, en la constelación de Orión (el cazador), esta supergigante roja refulge ardiente, lo que provoca que tenga una corta esperanza de vida.

La estrella tiene tan solo unos 8 millones años, pero ya está a punto de convertirse en una supernova. Cuando esto suceda, la explosión resultante será visible desde la Tierra, incluso a plena luz del día.La estrella se ha observado en muchas otras longitudes de onda, especialmente en los espectros visible, infrarrojo y ultravioleta. Utilizando el VLT (Very Large Telescope) de ESO, los astrónomos descubrieron un vasto penacho de gas casi tan grande como nuestro Sistema Solar. Los astrónomos también han descubierto una hirviente burbuja gigantesca en la superficie de Betelgeuse. Estas características ayudan a explicar cómo la estrella está deshaciéndose en gas y polvo a enormes velocidades (eso0927, eso1121). En esta imagen, ALMA observa el gas caliente de la baja cromosfera de Betelgeuse en longitudes de onda submilimétricas, donde las temperaturas crecientes localizadas explican por qué no es simétrica. Científicamente, ALMA nos puede ayudar a comprender la atmósfera expandida de estas ardientes estrellas calientes.

Créditos:ESO

La verdadera forma del Boomerang.

Esta imagen de la semana muestra a la nebulosa Boomerang, una nebulosa protoplanetaria, vista por ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array). La estructura morada del fondo, tal y como se ve en luz visible con el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA, muestra una forma clásica de doble lóbulo con una región central muy estrecha. La capacidad de ALMA para ver el gas molecular frío revela, en naranja, una forma más alargada de la nebulosa.Desde el año 2003, la nebulosa, ubicada a unos 5.000 años luz de la Tierra, ha mantenido el récord del objeto conocido más frío del universo. Se cree que la nebulosa se formó a partir de la envoltura de una estrella en sus últimas etapas que envolvió a su vez a una compañera más pequeña del sistema binario. Es posible que esta sea la causa de los chorros ultrafríos, que están iluminados por la luz de la moribunda estrella central.ALMA observó el polvoriento disco central de la nebulosa y los chorros que expulsa, que abarcan una distancia de casi cuatro años de luz. Estos chorros son incluso más fríos que el fondo cósmico de microondas, alcanzando temperaturas por debajo de –270 °C. Los chorros también se expanden a una velocidad de 590.000 kilómetros por hora.

Crédito:ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/R. Sahai

Resuelven el misterio de la Señal Wow! 40 años después (y no, no fueron los extraterrestres).

Año 1977, se registra una extraña señal en el radiotelescopio de la Universidad de Ohio, una transmisión de radio en la Constelación de Sagitario tan potente que desde el SETI la describen como la Señal Wow!. Desde entonces, han surgido varias teorías. 40 años de un misterio que parece llegar a su fin.Así lo recoge la investigación de dos años que acaba de ser revisada y aprobada por la Washington Academy of Sciences. Un estudio que ya avanzaba hace varios meses que aquella señal no tenía nada ver con extraterrestres, sino con cometas.En el momento en el que se detectó la señal en 1977, el radiotelescopio Big Ear buscaba específicamente transmisiones que pudieran ser evidencias de civilizaciones extraterrestres.Basados en el trabajo de astrónomos anteriores, el equipo determinó que era muy posible que una señal de origen inteligente fuera transmitida a una frecuencia de 1.420 MHz (la frecuencia electromagnética del hidrógeno neutro), y que el Big Ear la “oiría” durante 72 segundos, el tiempo máximo que el observatorio podría centrarse en un punto específico en el espacio.

Localización de la Señal Wow!. Center of Planetary Science.

La Señal Wow! fue la primera y única vez que se cumplieron aquellos criterios. Desde entonces, los investigadores han intentado rastrear esa misma región del espacio con nuevos instrumentos. Lo cierto es que nunca consiguieron nada parecido y la leyenda de la señal se fue haciendo más grande. Con los años se fueron descartando teorías, y aunque los alienígenas parecían ciertamente inverosímiles (aunque tentadores), no podían ser descartados.Así llegamos al 2016. Un grupo de investigadores del Center of Planetary Science propone una nueva hipótesis que argumentaba que un cometa podría ser el culpable de todo. No sabían cuál de los dos, pero los llamados 266/P Christensen o P/2008 Y2 (Gibbs) podrían tener la llave del enigma.La misteriosa frecuencia podía ser causada por la nube de hidrógeno que transportaban. ¿Cómo? Los investigadores explicaban en su hipótesis que esa nube es liberada cuando entra en nuestro Sistema Solar y recibe el impacto de la radiación solar.

Constelación de Sagitario.

De ser así, la estela que dejaba el hidrógeno sería suficiente como para generar la mítica lectura anómala en las mediciones. Además, había un último dato revelador: los dos cometas transitaron por esa región del espacio cuando la Señal Wow! fue detectada, pero no fueron descubiertas hasta el año 2006.Para probar la hipótesis, el equipo realizó más de 200 observaciones del espectro radioeléctrico entre noviembre de 2016 y febrero de 2017. Entonces descubrieron que Christensen emitía ondas de radio a una frecuencia de 1.420 MHz. Para comprobarlo, movieron su radiotelescopio en un grado.¿El resultado? Como era de esperar, la señal desapareció, y sólo volvió cuando el telescopio se dispuso de nuevo sobre el cometa. El 1 de abril de este año la Washington Academy of Sciences aceptaba las observaciones del equipo y pasaba a revisarlas. Hoy, 40 años después, se confirma que la mítica Señal Wow! era extraterrestre, pero no inteligente.

Créditos:Gizmodo Center of Planetary Science

Primera misión espacial para estudiar estrellas de neutrones.

La NASA ha colocado en la Estación Espacial Internacional el primer explorador de estrellas de neutrones, unos remanentes estelares superdensos con potentes campos magnéticos. La misión, denominada NICER, también pondrá a prueba por primera vez la navegación por rayos X en el espacio.

La misión NICER (Neutron star Interior Composition Explorer) de la NASA despegó el 3 de junio desde el Centro Espacial Kennedy (EE UU) y alcanzó con éxito la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave de reabastecimiento SpaceX CRS-11.El objetivo principal de esta misión es estudiar en detalle los objetos observables más densos del universo: las estrellas de neutrones, descubiertas en 1967 por la astrofísica Jocely Bell. Este tipo de objetos son remanentes de estrellas masivas, formados tras agotar su combustible, colapsar su núcleo y explotar las capas más exteriores. Se convierten así en esferas de gran densidad y fuertemente magnéticas. “La naturaleza de la materia bajo estas condiciones es un problema sin resolver desde hace décadas”, ha asegurado Keith Gendreau, una de las científicas de la NASA que participa en el proyecto.

Lanzamiento de la cápsula Dragon SpaceX-CRS-11

A pesar de que la física ha avanzado algunos modelos para describir lo que sucede en el interior de estas estrellas, la misión de NICER es poner a prueba todos ellos. Durante 18 meses, se encargará de recoger los rayos X generados por los intensos campos magnéticos situados en los polos de estos potentes objetos.Según ha explicado la NASA, observar las estrellas de neutrones con los instrumentos de la misión posibilitará analizar su estructura como no se ha conseguido hasta ahora, así como descubrir el fenómeno de alta energía que tiene lugar en su interior.

Púlsares y experimento SEXTANT.

Ubicación de NICER en la ISS.

Las investigaciones de la agencia espacial estadounidense se centrarán principalmente en el estudio de un tipo especial de estrellas de neutrones: los púlsares, ‘faros’ de rotación rápida que emiten radiación de forma periódica. Además, las pulsaciones de estos objetos son predecibles, por lo que pueden utilizarse como relojes celestes, proporcionando mediciones del tiempo con alta precisión.Estas estrellas de neutrones también son accesibles prácticamente desde todas las partes del espacio, por lo que ofrecen una valiosa solución de navegación para la exploración del espacio profundo. Por ejemplo, las señales GPS se debilitan más allá de la órbita terrestre.“Podemos usar las mediciones de los púlsares para demostrar la navegación por rayos X”, confirma Gendreau.

NICER

Los científicos pondrán a prueba esta idea con el experimento SEXTANT, con el que se detectarán los rayos X a través de los instrumentos de NICER para reunir información sobre los tiempos en que se emiten estos rayos.La recopilación de toda esa información será usada por los científicos de la NASA para desarrollar algoritmos que permitan crear una nueva solución de navegación desde el espacio que funcione totalmente independiente de la Red del Espacio Profundo de la NASA (que cuenta con antenas en diversos puntos de la superficie terrestre).Además, la agencia espacial norteamericana pondrá a prueba la comunicación por rayos X para transmitir gigabits de información por segundo a través de distancias interplanetarias. En los próximos meses se conocerán los primeros resultados de la misión.

Créditos:SINC

Detectan una molécula prebiótica en el entorno de un joven sol.

Científicos del Centro de Astrobiología y otros centros europeos han encontrado, en una región de formación de estrellas parecidas a nuestro Sol, un ingrediente químico básico para la vida: el isocianato de metilo. El descubrimiento se ha logrado gracias al observatorio ALMA y puede ayudar a comprender mejor cómo surgió la vida en la Tierra.

Dos equipos de astrónomos han utilizado el poder del observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), en Chile, para detectar isocianato de metilo (CH3NCO), una molécula orgánica compleja prebiótica­, en el sistema estelar múltiple IRAS 16293-2422. Está situado a unos 400 años luz de distancia en una gran región de formación estelar llamada Ro Ofiuco, en la constelación de Ofiuco (el portador de la serpiente). Un equipo está codirigido por Rafael Martín-Doménech, del Centro de Astrobiología en Madrid (España) y Víctor M. Rivilla, del INAF-Observatorio Astrofísico de Arcetri, en Florencia (Italia); y el otro por Niels Ligterink, del Observatorio de Leiden (Países Bajos) y Audrey Coutens, del University College London (Reino Unido). Sus estudios se publican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Las capacidades de ALMA permitieron a ambos equipos observar la molécula en varias longitudes de onda diferentes y definidas a lo largo de todo el espectro de ondas de radio. Encontraron las distintivas huellas químicas en las cálidas y densas regiones interiores de la envoltura de polvo y gas que rodea a las estrellas jóvenes en sus primeras etapas de evolución.

ALMA

Cada equipo identificó y aisló las firmas del isocianato de metilo. Luego lo desarrollaron con modelos químicos de ordenador y experimentos de laboratorio para refinar nuestra comprensión del origen de la molécula. Los resultados mostraron que el gas con esta molécula orgánica compleja rodea a cada una de las protoestrellas de IRAS 16293-2422.Es la primera vez que esta molécula prebiótica, que podría jugar un importante papel en el origen de la vida, se observa en el gas caliente que rodea a una joven estrella con un tamaño similar a nuestro Sol.La Tierra y los demás planetas de nuestro sistema solar se formaron a partir del material que sobró tras la formación del Sol. Por tanto, estudiar protoestrellas de tipo solar, puede ayudar a los astrónomos a comprender el pasado, permitiéndoles observar  condiciones similares a las que condujeron a la formación de nuestro sistema solar hace más de 4.500 millones de años.

Otra pieza para comprender cómo surgió la vida en la Tierra.

Martín-Doménech y Rivilla comentan: “Estamos especialmente emocionados con el resultado porque estas protoestrellas son muy similares al Sol al principio de su vida, con las condiciones adecuadas para que se formen planetas del tamaño de la Tierra. Ahora, con el descubrimiento de moléculas prebióticas en este estudio, contamos con otra pieza del rompecabezas que nos ayudará a comprender cómo surgió la vida en nuestro planeta”.Por su parte, Ligterink y Coutens destacan: “¡Este sistema sigue sorprendiéndonos! Tras el descubrimiento de los azúcares, ahora hemos encontrado isocianato de metilo. Esta familia de moléculas orgánicas está implicada en la síntesis de péptidos y aminoácidos, que, en forma de proteínas, son la base biológica para la vida tal y como la conocemos”.

Ligterink está encantado con los resultados de laboratorio que apoyan este trabajo: “Además de detectar moléculas, también queremos entender cómo se forman. Nuestros experimentos de laboratorio muestran que, en efecto, el isocianato de metilo puede formarse sobre partículas heladas bajo condiciones muy frías, similares a las del espacio interestelar. Esto implica que es muy probable que esta molécula (y, por tanto, la base para los enlaces peptídicos) esté presente cerca de la mayor parte de las estrellas jóvenes de tipo solar”.El nuevo descubrimiento puede ayudar a entender cómo llegó a surgir la vida en la Tierra, puesto que la familia de moléculas orgánicas de los isocianatos, de la cual el metilisocianato es la maś simple de todas, se considera que juegan un papel esencial en la formación de los denominados enlaces peptídicos entre los distintos aminoácidos, que, a su vez, permiten la creación de las proteínas que se encuentran en todos los organismos vivos.

Créditos:SINC

Estación espacial disfrutando de Uplifting Trance

Thomas Pesquet reflexiona sobre la vida en la Estación Espacial Internacional después de su misión de seis meses en Proxima. Más allá de la ciencia y la tecnología, el viaje a menudo revela más que el destino. Un mensaje para todos los seres humanos. Como Marcel Proust escribió en su libro The Prisoner:
“El único y verdadero viaje de descubrimiento … no sería visitar tierras extrañas sino poseer otros ojos, contemplar el universo a través de los ojos de otro, de otros cien, contemplar los cien universos que cada uno de ellos contempla, que cada uno De ellos es “.
Las imágenes fueron rodadas con la cámara de la más alta resolución de la estación espacial en resoluciones entre 4K y 6K y disponibles aquí en Ultra High Definition (3840×2160 píxeles).
Durante Proxima, Thomas realizó alrededor de 50 experimentos científicos para la ESA y la agencia espacial francesa CNES, así como participar en muchas actividades de investigación para los otros socios de la estación.
La misión es parte de la visión de la ESA de utilizar las naves espaciales en órbita terrestre como un lugar para vivir y trabajar en beneficio de la sociedad europea, utilizando la experiencia para prepararse para futuros viajes de exploración hacia el Sistema Solar.
Más información sobre la misión Proxima: http://www.esa.int/proxima
Conectar con Thomas Pesquet: http://thomaspesquet.esa.int

Nasa Pequeñas erupciones en estrellas frías afectarían a habitabilidad de planetas

Un equipo internacional de astrónomos concluyó que las pequeñas erupciones en estrellas frías enanas afectarían la habitabilidad de planetas de un tamaño similar a la Tierra, convirtiéndolos en lugares inhóspitos para la vida.

“Las estrellas enanas rojas, que tienden a ser magnéticamente activas, entran en erupción con llamaradas que podrían romper la atmósfera del planeta a través del tiempo, o hacer la superficie inhóspita a la vida tal como la conocemos”, explicó este martes Chase Million, del centro de investigación Million Concepts (Pensilvania, EE.UU.), en una rueda de prensa en Austin (Texas).

La capital texana acoge estos días la 230 edición del encuentro de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS, por sus siglas en inglés), en la que hasta el 8 de junio los centros de investigación y universidades de EE.UU. darán a conocer sus últimos descubrimientos.

Los descubrimientos de planetas en zonas habitables de los sistemas TRAPPIST-1 y LHS 1140, por ejemplo, sugieren que los mundos del tamaño de la Tierra podrían rodear a miles de millones de estrellas enanas rojas, el tipo de estrella más común en la Vía Láctea.

Por este motivo, estos investigadores quisieron determinar si estas estrellas enanas son compatibles con la vida o si las llamaradas que provocan hacen que las superficies de cualquier planeta que las orbita sean inhabitables.

Para abordar esta cuestión, Million Concepts y el Instituto de Ciencias de Telescopio Espacial (Maryland, EE.UU.) peinaron diez años de observaciones ultravioleta de la nave espacial Galaxy Evolution Explorer (GALEX), un observatorio de la NASA lanzado el 28 de abril de 2003 y que acabó su misión hace cuatro años.

Los astrónomos buscaron aumentos rápidos en el brillo de las estrellas debido a las llamaradas, que emiten radiaciones distintas dependiendo de su intensidad.

Este contraste, combinado con la resolución temporal de los detectores de GALEX, permitió al equipo desvelar la frecuencia de las erupciones más pequeñas.

“Esto es importante porque, aunque con menos energía y, por lo tanto, menos hostil para la vida, las pequeñas erupciones podrían ser mucho más frecuentes y producir con el tiempo un efecto acumulativo en un planeta en órbita”, especificó el científico.

Estos resultados “demuestran el valor” de una misión como GALEX, que fue lanzada para estudiar la evolución de las galaxias a través del tiempo cósmico y “ahora está teniendo un gran impacto en el estudio de planetas habitables cercanos”, añadió en un comunicado Don Neill, investigador del instituto Caltech (California, EE.UU.) y participante en este estudio.

El estudio de atmósferas de planetas orbitando estrellas enanas rojas cercanas y la búsqueda de signos de vida requerirá el uso de nuevos y poderosos instrumentos como el Telescopio Espacial James Webb, que está programado que se lance en 2018, según los investigadores.

La imagen cuádruple de una supernova.

Un equipo internacional de astrónomos, liderados desde la Universidad de Estocolmo (Suecia), detectó en 2016 una nueva supernova o explosión estelar llamada iPTF16geu con los instrumentos del Intermediate Palomar Transient Factory (EE UU), y observaron que, además, estaba alineada con una galaxia en primer plano.Rápidamente usaron otros telescopios (como el Hubble, el de la imagen) para estudiarla en detalle. Los datos de alta resolución mostraron que su luz se había dividido en cuatro imágenes por el efecto de lente gravitacional que ejercía la galaxia intermedia, que la magnificó en aproximadamente un factor de 50, según publican los investigadores en Science. Este efecto, como predijo Einstein en su teoría de la relatividad, se produce porque la materia curva el espacio-tiempo circundante.La supernova descubierta es del tipo Ia, que explota de una manera muy predecible y constante, y la comparación de las cuatro imágenes por separado puede ayudar a los científicos a determinar la tasa de expansión del universo y otros parámetros cosmológicos.

Créditos:SINC

Una galaxia corriente de hace mucho tiempo.

La Guerra de las Galaxias comienza con la frase “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana”. Ahora astrónomos de la Universidad de California en Davis (EE UU) y otros centros internacionales han encontrado una de esas galaxias (MACS1423-z7p64), que se remonta a 13.100 millones de años. Para detectarla, han usado el efecto lente que produce la gravedad de un cúmulo galáctico masivo situado entre la galaxia y la Tierra, así como el telescopio espacial Hubble y los instrumentos del Observatorio Keck, en Hawai.En realidad este lejano objeto no tiene nada de especial, pero precisamente ahí está su valor. “Otros más distantes son extremadamente brillantes y probablemente más raros respecto al resto”, explica Austin Hoag, autor principal del estudio, que se publica en Nature Astronomy, “pero creemos que esta galaxia es mucho más representativa de las que había en su época”. En concreto, pertenece a la fase de reionización del universo, un período de unos mil millones de años tras el Big Bang en el que el universo se hizo más transparente.

Créditos:SINC

alien-sixth-sense
los anuncios que ves en nuestra pagina, nos ayuda a sostener este sitio y que sigamos compartiendo mas allá de la Tierra, regálanos un click en estos anuncios y si te place el producto apoyanos. Por cierto te tenemos una pagina de tecnología e informática  lo mas nuevo visitala: InformaticaExperience




Impresionante ovni del tipo cigarro captado en vídeo HD: